El paro nacional de mujeres da cuenta de cómo la exigibilidad de derechos humanos de las mujeres logra una conquista, que es el reconocimiento, como los logros laborales en su momento, de la institucionalización que implica la visibilización de la violencia contra las mujeres en el contexto del 8 de marzo, analizó Urenda Queletzú Navarro Sánchez, profesora-investigadora en Derechos Humanos de la Universidad Autonoma de San Luis Potosí.
La académica de la Facultad de Derecho, acotó que exigibilidad de los derechos humanos de las mujeres, significa pugnar por exigencia de las demandas que se han planteado al estado, las empresas y a todos los sectores de la sociedad.
De acuerdo con la experta, el ejercicio permitió evidenciar los roles asignados al sexo femenino, tales como espacios académicos, educativos, de cuidados, limpieza y en labores administrativas, es decir, “roles feminizados”.
Planteó que, más allá de las ausencias masivas suscitadas este lunes, la actividad fue una oportunidad de reflexionar de cómo transformar que las labores secretariales dejen de ser ejercidas, principalmente por mujeres.
Recalcó que el paro nacional no es un asueto o un festejo, sino una reivindicación en los espacios públicos, es decir, “cómo las mujeres nos hacemos presentes y patentes en los espacios que históricamente han sido asignados por los hombres”.
“Esto tal vez sería impensado en años atrás (…) Creo que la lectura que deberíamos darle las mujeres, debería ir encaminada a visibilizar en que, se traduce en una conquista, que, si bien es cierto, se institucionaliza porque de pronto el sistema no cede y prefiere fagocitar nuestras demandas”, refrendó.