Peligra el tradicional Día de Muertos

La mercadotecnia aleja esta actividad de la esencia cultural

La mercadotecnia y la promoción turística han influido en las expresiones tradicionales del Día de Muertos y el Xantolo, con cambios en las actividades, los productos y las formas de celebración que pueden alejarse de su significado cultural, advirtió Ramón Alejandro Montoya, coordinador de la Licenciatura en Historia de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

El historiador señaló que las celebraciones actuales conviven con prácticas como Halloween, pero cuestionó que se dé más importancia a los disfraces y a pedir dulces que a la preparación de altares, donde se colocan fotografías, alimentos y bebidas que disfrutaban las personas fallecidas. Consideró que estos elementos representan el vínculo con la memoria familiar y el sentido de las conmemoraciones del 1 y 2 de noviembre.

También advirtió sobre los cambios en la gastronomía tradicional de estas fechas. Como ejemplo, mencionó que el pan de muerto ha incorporado rellenos y otros sabores por influencia de la mercadotecnia, mientras que su preparación tradicional consistía en un pan con barniz de huevo y sin azúcar encima. Añadió que alimentos como la calabaza en dulce, que antiguamente formaba parte de las costumbres de estas celebraciones, son cada vez más difíciles de encontrar.

La preocupación del investigador también alcanza al Xantolo, una de las expresiones culturales representativas de la Huasteca potosina. Explicó que su nombre proviene de «Santorum», relacionado con la celebración de los santos difuntos, y señaló que su significado va más allá de los espectáculos y actividades organizados durante estas fechas. Entre los cambios que cuestionó están la utilización de nombres como «Xantolowin» en anuncios turísticos, las modificaciones en las fechas de celebración y la incorporación de actividades que, desde su perspectiva, pueden alejarse del sentido original de esta tradición.

Montoya recordó que la relación de los pueblos originarios con la muerte tiene raíces prehispánicas y que, a lo largo de la historia, ha adquirido distintas expresiones, como la figura de La Catrina en el siglo XX. Ante los cambios actuales, llamó a conocer el significado histórico de estas celebraciones y preservar los rituales, la memoria familiar, la gastronomía y las formas comunitarias de recordar a quienes fallecieron.