Pese a no ingresar a la universidad, carecer de empleo o padecer de una “mala jugada”, la juventud potosina debe recordar que no está sola, pues tiene a su familia y a Dios, sentenció Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
En su colaboración “Jóvenes de esperanza, de amor y de fe”, publicado en el semanario parroquial de “La Red”, lamentó que muchos jóvenes, sobre todo quienes no accedieron a una institución pública de educación superior, se sientan desalentados y tristes por ese motivo, pero también por algún entorno desfavorable.
Para el prelado potosino, aunque haya dificultades y un clima nublado, la familia y la fe en sí mismos puede ser el motor para salir adelante, cumplir objetivos, metas y expectativas en un futuro próximo. “¡Jóvenes no están solos!, tienen la riqueza y la valentía de esta bella etapa que les aseguro, que quienes hemos recorrido varias décadas quisiéramos volver a vivir y experimentar intensamente, y quizá enmendar o hacer mejor muchas cosas”, reconoció.