La amnistía no es perdón, pues este concepto tiene que implicar procesos de justicia restaurativa y transicional, lo cual “es urgente” en el país, analizó Guillermo Luévano Bustamante, investigador del Posgrado en Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la UASLP.
Durante su campaña política y una vez declarado presidente electo, el morenista Andrés Manuel López Obrador, reiteró que buscará procedimientos de amnistía a ciertos delitos, a fin de pacificar la situación de violencia de México.
El investigador argumentó que dicha figura podría comenzar a emplearse con la excarcelación de personas relacionadas con delitos menores, por ejemplo, quienes están presos por situación de pobreza o vulnerabilidad, y sobre todo no revictimizarlos.
“Ser duros con las cabezas de la delincuencia organizada, ser duros con la corrupción, con el funcionariado público que incurra en prácticas indebidas, y esa es una inversión que podría repercutir en una reconstrucción del tejido social”, señaló.
Indicó que si bien durante el sexenio –priista- de Enrique Peña Nieto hubo una “crisis” de derechos humanos, en el gobierno –panista- anterior de Felipe Calderón Hinojosa con la llamada “guerra” en contra de narcotráfico, se recrudeció la violencia en el país.
Ejemplificó que los casos violatorios de derechos humanos más emblemáticos de este sexenio, fueron la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero en septiembre de 2014 y la presunta ejecución extrajudicial de 15 probables criminales a manos de militares en Tlatlaya, Estado de México en junio de ese mismo año.
“Son (los casos mencionados) un síntoma de los últimos años (…) sobre ello hay que pensar, llamar la atención sobre las autoridades de la próxima administración que está ya en el proceso de transición”, declaró.
Valoró que desde los últimos 15 años que incrementó la violencia, se suscitó un clima de inseguridad hacia las mujeres, comisión de feminicidios y prácticas violentas contra comunidades, sobre todo pueblos indígenas.
“Me parece que es urgente emprender un proceso de reconciliación, sí de paz, con justicia; que si se llevan a cabo los procesos de amnistía, impliquen recuperación del tejido social, es decir, no es perdón como suele decirse”, asentó.