En cinco horas, miles de automovilistas y propietarios de camiones pesados, se quedaron varados en la cartera 57, tramo Ojo Caliente-San Luis de la Paz, luego de que los constructores que llevan el mantenimiento, tuvieron la ocurrencia de romper piedra y reemplazar la carpeta asfáltica, en medio de las horas pico del tránsito de vacacionistas... y se les sumó un tráiler que sufrió una avería.
En todo ese lapso, a pesar de la presencia de policías, a nadie se le ocurrió crear carriles de contraflujo y medidas para agilizar la circulación, en tanto terminaban los trabajos y alguien se ofrecía a retirar el camión.
Una vez “destapado” el tráfico, se colapsó la caseta de cobro del Libramiento en Querétaro, por la excesiva carga vehicular que desembocó en la vía rápida, que saca la vuelta a la capital queretana.
Centenares de automovilistas eligieron vías alternas batallando con cabeceras municipales y un recorrido de mucho mayor kilometraje.
Así, por ejemplo, algunos se regresaron hasta el entronque de Villa de Reyes y enfilaron por la carretera libre a San Felipe, Guanajuato, de ahí a San Diego de la Unión y Dolores Hidalgo, y hasta San Miguel de Allende para dirigirse por una carretera más estrecha hasta Querétaro.
Incluso, la obstrucción vehicular afectó a los transportistas y automovilistas que buscaban cargar sus vehículos en las gasolineras de San Diego de la Unión.
Transportistas y automovilistas se quejaron de que es ya muy frecuente el colapso de la carretera 57, y algunos reclamaron que Andrés Manuel López Obrador “prefiera nombrar grillos que técnicos” en los cargos públicos, y con ello mantener colapsado al país en diferentes aspectos, incluyendo las carreteras.
Denunciaron que ni siquiera se les ocurrió a las autoridades de la Guardia Nacional, abrir carriles de contraflujo para mantener aunque fuera en forma lenta el tránsito constante de los vehículos.
Por la mañana, algunos automóviles recorrieron un kilómetro en 40 minutos, y mientras, algunos automovilistas se quejaban de que la carretera colapsa un día sí, y el otro no y el otro día sí, marcando con ello el inicio de la etapa del colapso de la infraestructura vial de San Luis Potosí.