Vecinos del Barrio de Santiago y en particular de la calle Ignacio Manuel Altamirano suspendieron los eventos públicos conmemorativos del Viernes de Dolores, lo cual no ocurría desde hace más de un siglo.
Los vecinos tanto de Altamirano como de Callejón del Buche diseñaron creativos altares de Dolores para colocar en el interior de sus viviendas, y hacerlos públicos a través de internet, para mantener viva la tradición quedándose en casa.
A diferencia de los años anteriores, cuando obsequiaban aguas frescas y nieves a los visitantes, este año organizaron la tradición en forma privada para evitar la aglomeración de personas.
Es la primera suspensión, porque en 2009, el brote de la nueva influenza tipo A/H1-N1, ocurrió justo después de la Semana de Pascua.
Apenas este jueves, aproximadamente a las seis de la tarde, es decir cuando los vecinos más apegados a la tradición ya tenían casi la totalidad de lo organizado para la fiesta pública, la Coordinación Municipal de Protección Civil de la capital entregó notificaciones de suspensión.
Por fuentes extraoficiales, algunos vecinos ya estaban avisados de que tenían que suspender, pero esperaban la notificación.
Los vecinos tenían la inquietud, sobre todo los abuelos de si se podía realizar el festejo o no, pero no había una notificación de la alcaldía capitalina, así que algunos siguieron con sus planes.
En otros hogares se les tuvo que hacer ver que podrían poner el altar adentro, pero olvidándose de recibir a visitantes.
Por medio de redes sociales, los vecinos pidieron a quienes viven en el "Callejón del Buche" compartir de forma segura, desde su hogares, los altares elaborados en casa, como un gran mensaje de aliento para estos instantes difíciles por los que están atravesando.