Potosinos de la capital del estado viajan a localidades cercanas de Guanajuato a que les apliquen la vacuna anticovid; algunos lo logran otros más regresan al día siguiente si su ficha queda pendiente.
Ayer, el Hospital del Niño y la Mujer de San Luis de la Paz, quedó rodeado de automóviles, SUVs y camionetas con placas de San Luis Potosí y algunos de Querétaro. Un buen número de estos vehículos eran de marcas y modelos de lujo, como BMW, Jeep Cherokee, Mercdes Benz o Volvo que los propietarios, foráneos, aparcaron en los alrededores para integrarse o integrar a sus padres o abuelos a la fila de la vacunación.
Pasada la una y media de la tarde, personal con chalecos de “Servidores de la Nación”, se acercaron a los foráneos para informarles que quedaban cien dosis, de un lote de 3 mil 100, y serían para los pobladores locales. Potosinos se inconformaron y reclamaron; un hombre personalizó la negativa, alegó que era injusto puesto que ya habían invertido tiempo en la fila, externó su desacuerdo político e ideológico con el jefe del Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador, descalificó la forma como se distribuye la vacuna y arremetió contra los “Servidores”.
La funcionaria sumó paciencia: “Yo no le estoy faltando al respeto señor. Tal vez pensamos diferente, pero hoy la prioridad es vacunar a la población de zonas alejadas”.
El hombre reclamó la vacuna para su madre, que tiene derecho a ella porque es tan mexicana como los residentes de San Luis de la Paz. “Le aplicarán la vacuna cuando le toque; hoy aquí es para los locales”, le respondió cuidando no sonar grosera.
Más tarde, otros funcionarios del chaleco tiento anunciaron que los faltantes serían guiados o llevados a un hospital en Mineral de Pozos. Los foráneos tomaron sus vehículos y arrancaron hasta el Hospital General de esa localidad; cuando llegaron, quedaban 200 dosis y varios alcanzaron aplicación.
En los alrededores del hospital de Mineral de Pozos se repetía el aparcadero de vehículos procedentes de San Luis Potosí y algunos de Querétaro. Había hasta un Tesla color gris con placas potosinas. La vacuna se aplicaba bajo un enorme toldo y ahí, entre los que esperaban dosis, Carlos Fernández Galván, el ex secretario particular del ex gobernador Marcelo de los Santos Fraga.
El trámite era mínimo: alcanzar ficha y sentarse a esperar su turno; ni credenciales, ni actas ni requisitos absurdos. Si no alcanzaron dosis, se les conserva el turno para el día siguiente. Y se les entrega un ticket para la segunda dosis en tres semanas.