Carla Reyes García, activista potosina que ha impulsado la visibilización de la violencia vicaria, recibió la presea Matilde Cabrera Ipiña de Corsi 2026 en el Congreso del Estado, en un contexto donde este tipo de agresión sigue afectando a miles de mujeres en el país.
Durante la ceremonia, la galardonada expuso que su activismo surgió tras un proceso legal que la separó de su hija durante años. “Esto ha existido siempre, pero no tenía nombre”, señaló, al explicar que esa experiencia le permitió identificar un patrón de agresión que hoy comienza a reconocerse.
A partir de su caso, Reyes García se vinculó con otras madres en situaciones similares y se integró al Frente Nacional contra la Violencia Vicaria. “Mi voz no es sólo mía, es la de muchas mujeres que están pasando por lo mismo”, afirmó sobre el trabajo de acompañamiento que ha realizado con madres que enfrentan la sustracción de sus hijas e hijos o procesos legales marcados por irregularidades.
La violencia vicaria se define como una forma de violencia de género por la cual las y los hijos de las mujeres víctimas de violencia de género son instrumentalizados como objeto para maltratar y ocasionar dolor a sus madres.
De acuerdo con cifras de esta organización, hasta marzo de 2026 se han documentado 5 mil 266 mujeres víctimas en el país, con impacto en más de 11 mil niñas, niños y adolescentes; sin embargo, los casos de reunificación siguen siendo mínimos. “Ese dato duele, porque hay muchas infancias qué recuperar”, advirtió.