La dirigencia estatal del PRI volverá a solicitar apoyo económico al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para enfrentar las obligaciones financieras del partido en San Luis Potosí.
Aunque rechazó que el instituto político esté en quiebra, su presidenta, Sara Rocha Medina, reconoció que el tricolor arrastra deudas heredadas, multas acumuladas y un panorama económico que calificó como complicado.
La también diputada local aseguró que una parte de la presión financiera proviene de sanciones impuestas durante administraciones anteriores, las cuales, el partido ha tenido que asumir. Sobre la versión de una deuda superior a 17 millones de pesos, sostuvo que hasta ahora no existe una notificación oficial que confirme esa cifra, por lo que evitó darla por válida.
En materia laboral, Rocha Medina informó que recibió entre 25 y 28 laudos al asumir la dirigencia estatal. Afirmó que ninguno llegó a sentencia porque fueron resueltos mediante acuerdos con los trabajadores, al considerar que el partido debía cumplir con las obligaciones heredadas y evitar litigios prolongados.
La dirigente reconoció que el PRI aún mantiene adeudos, aunque dijo no recordar el monto actual. No obstante, insistió en que el mayor impacto para las finanzas del partido ha sido el pago de multas, por lo que confirmó que buscará nuevamente respaldo económico del CEN para atender los asuntos pendientes.
Pese a ese escenario, Rocha Medina descartó que el PRI se encuentre en quiebra y aseguró que el partido ha logrado superar dificultades similares en el pasado. "Primero soy abogada, segundo es mejor como decimos los abogados: Más vale un mal arreglo que un buen pleito, y lo del César al César, si trabajaron, pues habrá que darle lo que les toca", declaró.