Cada vez más pozos de visita carecen de tapas o se encuentran destruidas en toda la ciudad y los vecinos tienen que ingeniárselas para tratar de señalizar en previsión de algún accidente.
Por igual los problemas afectan las tapas de concreto que cuentan con sólo dos agujeros para la filtración de agua hacia la red de drenaje sanitario o como respiradero de los vapores que despide el agua corriente, que los orificios alargados y diseñados en forma paralela en las tapas que sirven para filtrar la basura en caso de lluvia.
Una señal de palo y un trapo rojo, es lo único que pudieron conseguir los vecinos para señalar un pozo de visita sin tapa en las proximidades del Jardín de Tequis. Poco a poco la tapa se desvaneció hasta convertirse en un peligro para los automóviles.
El agujero que puede causar daños a los vehículos, se localiza en la intersección formada por las calles General I. Martínez y Benigno Arriaga, un tramo muy transitado por la conexión de la primera de estas calles en circulación de poniente a oriente, y la segunda, porque permite dirigir el tráfico vehicular del sur al norte con rumbo al puente vehicular Municipio Libre.
A propósito de ese paso superior vehicular que cruza el río Santiago, el tránsito vehicular hacia el sur desemboca en la calle Anáhuac, pero en su intersección con el Callejón de Altamirano, también se desvaneció una tapa y los vecinos colocaron lo que pudieron para tratar de señalizarla.