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Deuda perdurable El robo invisible

El Ejecutivo proyecta comprometer 2.5 por ciento de las participaciones federales para saldar en un lapso de diez años, mil 225 millones 906 mil pesos de un adeudo generado entre 2011 y 2014 por cuotas y retenciones no entregadas por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (SEGE) al ISSSTE durante esos años.

Si el Congreso aprueba la iniciativa en la última sesión de esta Legislatura, la reducción será significativa, pero no terminará el problema del endeudamiento de la SEGE, derivado, según el argumento del gobierno estatal, a la reducción de los apoyos federales para pagar la nómina de los maestros de los estados.

Al inicio de este gobierno, la Secretaría de Finanzas tasó en cinco mil 476 millones de pesos el monto de los pasivos enfrentados por la SEGE, incluido éste del ISSSTE.

En una reciente entrevista, el titular de Finanzas, José Luis Ugalde señalaba que el monto se había reducido en mil 300 millones de pesos, al tiempo en que anticipaba el acuerdo con el ISSSTE para el plan de pagos planteado al Congreso.

Así, quedarían pendientes tres mil 176 millones de pesos. El monto establecido en la iniciativa que discutirá el Congreso entrañaría una reducción que no será inmediata, sino que tomará lo que le resta a esta administración, todo el sexenio siguiente y un año del que le sigue, para quedar saldado.

Y con todo eso, quedarían todavía pendientes mil 222.7 millones de pesos por pagar. Eso sirve para ilustrar los alcances del endeudamiento en las finanzas públicas.

El boom de la industria automotriz está siendo aprovechado por la delincuencia en una forma que está pasando desapercibida, pero al mismo tiempo, se está volviendo cada vez más frecuente.

Se trata del robo al ferrocarril, que ha venido disparándose en este año. Las cuentas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) revelan que se han triplicado en el primer semestre del año.

De esos robos, poco se sabe públicamente. La ubicación de los sitios de los robos y la secrecía con que manejan los casos las corporaciones, la empresa ferroviaria que maneja la concesión en el estado y las empresas de la industria automotriz, contribuyen a que este tipo de inseguridad tenga pocos reflectores.

Pero ahí está. Una industria boyante, como lo pretende ser la automotriz en San Luis, no puede vivir en la incertidumbre que genere la inseguridad.

Resultará interesante cómo se desarrolla la coordinación entre la Facultad de Contaduría de la UASLP y los vecinos de la zona centro que se han organizado para defenderse legalmente de la presencia de antros en esa parte de la ciudad.

Se trata de una buena oportunidad para que los universitarios estrechen ligas con la ciudadanía.

También podría ser un asunto espinoso para la rectoría, que quizá no estaría muy cómoda con el reflector que podría captar esa simbiosis.

¡HASTA MAÑANA!