“Tekmol”, en Querétaro El otro dispendio
Pues para tener sus cuentas y las de varias de sus empresas bloqueadas por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Luis Romero Calzada parece estar pasándola bien.
Al parecer, el que se sepa públicamente que su nombre está en la primera lista de sospechosos de vender combustible robado y de lavar sus ganancias no parece incomodarle.
Ayer, varios potosinos que pasaban la hora de la comida en el Hotel Las Brisas de Jurica, Querétaro, un bonito hotel de 4 y media estrellas.
Muy quitado de la pena, dicen los que lo vieron. Vestido muy informalmente. Demasiado para el lugar. Estaba acompañado de otro hombre.
Su tranquilidad se esfumó al detectar a conocidos del terruño, volteando constantemente hacia la mesa, alerta de los ojos indiscretos.
Señalado, con tres amparos perdidos al hilo, sin acceso a varias de sus cuentas bancarias, el ex diputado priista parece muchas cosas, menos un prófugo.
La austeridad no sólo está en el salario de los funcionarios. Y de esto, de nueva cuenta la muestra es el Congreso del Estado.
En diciembre se venció el primer contrato trimestral de 121 empleados contratados por la vía de los honorarios asimilables a sueldo. En ello, el Congreso gastó poco más de un millón de pesos.
Pero no deberán preocuparse, pues seguramente serán contratados de nueva cuenta, otra vez por un trimestre y, en marzo, serán liquidados de nueva cuenta. Y así será hasta el final del trienio, en donde los espera una compensación aún mayor.
Y si no son ellos, otros lo sustituirán, pero las plazas ahí permanecerán.
Ese es el esquema que el Congreso ha mantenido durante años para tener disponibles plazas repartibles entre los legisladores para distribuirlas a discreción.
Es lesivo para las finanzas públicas, pero los diputados de la anterior legislatura se escudaron señalando que es legal.
Y lo está repitiendo la actual legislatura. De nuevo, no está de más recordar que se trata de los diputados que, como candidatos, prometieron no repetir el dispendio de sus polémicos antecesores.
Así pues, en materia de austeridad, a los diputados todavía les queda mucho que discutir, más allá de sus ingresos y los descuentos que se aplicarán.
En donde, en materia de los nuevos salarios, sólo hay silencio es en el Poder Judicial. Los magistrados y consejeros de la Judicatura, que están entre los servidores públicos mejor pagados de la entidad, no han dicho una palabra sobre cómo quedarán sus salarios.