A 16 años de construido, las condiciones en las que se encuentra actualmente el rastro de Peñasco no son las mejores para la certificación Tipo Inspección Federal, y ni siquiera de anteriores administraciones existe algún documento o firma para saber qué condiciones se necesitan para conseguir esa certificación, informó el director general de Servicios Municipales de la alcaldía de la capital, Cristian Azuara Azuara.
En entrevista, el funcionario municipal dijo que para conseguir la certificación, introductores de ganado ofrecieron su apoyo en materia de acompañamiento para conseguir el certificado.
Siete administraciones municipales han transcurrido desde que, en 2006, Octavio Pedroza Gaitán empezó a gestionar el proyecto. La obra fue construida en el trienio 2006-2009, presidido por Jorge Lozano Armengol.
Las administraciones subsiguientes se dedicaron a denunciar las anomalías y fallas del proyecto y a invertir recursos en arreglarlo.
Hasta 2018, cuando Ricardo Gallardo Juárez “entregó” la obra, se habían invertido 125 millones de pesos, a los que se agregaron al menos 6 millones de pesos del gobierno de Xavier Nava, que también lo “inauguró”.
Sin embargo, la obra sigue sin funcionar como estaba previsto. Azuara Azuara explicó que existen varios inconvenientes de certificar todo el rastro, por lo que, sería necesario hacerlo en forma gradual en instalaciones y procesos.
“Aquella ocasión en que fue concebido el rastro con el que se buscaba la certificación TIF, o no se pensó en los lineamientos o en su caso ya no son las mismas líneas para conseguir esa certificación”, indicó.
El funcionario explicó que han variado las especificaciones de las grúas para trabajar con cerdos y bovinos, pero además un rastro certificado debe contar con el equipo para trabajar con el sacrificio y preparación de carne de otros animales puesto que en algunos casos hay que trabajar también con borregos y con caprinos, y hacerlo bajo estándares de calidad y mejora continua.