Entre los pendientes más serios que se registran en la entidad en materia de derechos de las mujeres, está la ausencia de castigo a los feminicidios o, cuando se imponen, son demasiado laxos; también instituciones como la Universidad Autónoma de San Luis adolece en materia de violencia de género, señalaron activistas.
En el estado todavía hay abierta impunidad en casos de feminicidio, porque o las sentencias son muy suaves, no hay reparación del daño, o hay dilación como en el caso de la muerte de Karla Pontigo Lucciotto, aseguró la feminista Arely Torres Miranda.
En entrevista, Torres Miranda puso como ejemplo, el caso de Karla Pontigo se encuentra rezagado por más de un año, desde que la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictó una sentencia de reposición del proceso, y por ningún lado se ven los resultados.
Recordó también el caso de la dentista embarazada que fue asesinada en su propio consultorio, donde la condena ni siquiera es la máxima pena ni la reparación del daño, y ese es un mensaje de impunidad para los demás casos de feminicidio.
También hay condenas consideradas como laxas, como la aplicada a un feminicida que recibió 20 años de cárcel por el asesinato de su pareja.
La entrevistada consideró que sentencias tan cortas o la dilación en los procesos representan mensajes de impunidad de la autoridad para atender los casos de feminicidio, es decir, menospreciando el tamaño del daño, y la atrocidad con la que se cometa.
Por su parte, la titular de Derechos Universitarios de la UASLP, Urenda Queletzú Navarro, admitió que todavía hay muchas deudas y fallas que se tienen que atender la institución en el corto plazo para consolidar las estructuras institucionales establecidas para afrontar la violencia contra las mujeres en la universidad.
No obstante, señaló avances como la renovación del protocolo universitario en la materia, que sustituyó a uno que dificultaba el acceso a los mecanismos de justicia universitaria a las víctimas.
Queletzú Navarro manifestó que es la primera que reconoce que siguen existiendo deudas en materia de violencia de género en la Universidad, pero señaló que es difícil cambiar estructuras institucionales que rigieron largo tiempo en un corto plazo.