Redes sociales y su lado oscuro

Las redes sociales y aplicaciones de citas han servido para sobrellevar el encierro durante el aislamiento que la pandemia mantiene; en su lado oscuro estas herramientas se convierten en facilitadores de ilícitos como la difusión de imágenes íntimas de personas que no dieron su consentimiento para ello y otros agravios.

En el 2020 hasta el mes de agosto se presentaron casi 14 denuncias al mes por difusión ilícita de imágenes, de continuar la tendencia hasta el mes de diciembre pasado, se reflejaría un incremento de 8 por ciento en comparación con el año anterior en el que se presentaron 12.66 denuncias por ese delito al mes.

Tres víctimas que decidieron actuar

Hace más de tres años, cuando Fátima Alvizo, activista por los derechos de las mujeres, denunció públicamente la existencia de un grupo privado de Facebook denominado “La Logia” en el que sus integrantes (hombres), compartían imágenes íntimas de mujeres, mismas que fueron tomadas sin su consentimiento, recibió amenazas que le trajeron secuelas emocionales y físicas.

Aunque interpuso una denuncia, a la fecha no ha recibido notificaciones sobre el avance de la investigación.

“Ahora, a la distancia veo todos los errores procedimentales y las cosas que pudimos haber hecho, pero bueno lo hecho, hecho está”, se lamenta.

Maximiliano Fernández, Max, ha sido víctima de “doxeo” término que se emplea para describir el ejercicio de búsqueda y difusión de información privada de un individuo o una organización. Afortunadamente lo que se difunde de él no son desnudos, pero de igual forma vulneran su seguridad.

“Cuando empieza la cuarentena, debido a que el sexo es una necesidad básica, la gente en el encierro comienza a seguir esta moda de enviar fotos de desnudos (…) aprovechándose de esto empezaron a proliferar cuentas de Twitter que se dedican exclusivamente a esto (a la difusión de imágenes de desnudos o contenido sexual)”.

Max y su red de amigos lograron que varias cuentas dedicadas a esto, fueran dadas de baja de la plataforma, sin embargo, aparecieron otras que difundían información privada de personas, a solicitud, por lo que comenzó una campaña con el objetivo de que las personas víctimas presentaran denuncias de forma colectiva.

En otra de las formas en que se puede ser violentado a través de estas plataformas digitales, Gustavo Guevara, mejor conocido como Guz Guevara, activista en pro de los derechos de las personas LGBTTIQA y con discapacidad, fue víctima de robo calificado y abuso sexual por una persona que contactó a través de una aplicación de citas denominada Grinder.

“Esta persona me droga sin mi consentimiento, abusa de mí sin mi consentimiento, por supuesto yo estoy inconsciente y me roba pertenencias de mi domicilio”, relató.

Guz denunció a la Fiscalía el hecho, pero se enfrentó a las fallas del sistema que implican que la víctima dedique mucho tiempo al trámite y al seguimiento de la investigación.

Sin satanizar 

la sexualidad

Aunque los eventos ocurrieron en distintos momentos y circunstancias diversas, las tres víctimas enfatizan que haber sido vulnerados no es su culpa, sino de los victimarios, el ejercicio de la sexualidad es algo natural entre las personas jóvenes y las consecuencias de esto no tendrían por qué estar relacionadas con la comisión de un delito.

“Negar que en estos tiempos de modernidad, alguien tenga sexo por diversión es imposible”, expone Max, sin embargo advierte, “¡Hazlo pero cuídate!, he notado comentarios de la gente que dice: qué bueno, eso te pasa por andar de caliente”.

Guz concuerda con la aseveración de Max, el ejercicio de la sexualidad es cuestionado en los jóvenes, sin embargo, es algo que sucede.

“Desafortunadamente vivimos en una sociedad que juzga a la víctima; victimiza a quien le ocurre algo de carácter sexual con consignas como: tú tienes la culpa, tú te lo buscaste”, dijo.

De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (Mociba) del Inegi correspondiente al 2019, a partir de los 12 años tanto hombres como mujeres son víctimas de ciberacoso, en las mujeres es más alto el porcentaje, de recepción de imágenes de contenido sexual con 32.8 por ciento de las personas encuestadas contra un 19.4 por ciento en el caso de hombres.

Por el contrario, los hombres son más susceptibles a ser víctimas de la difusión de su información personal o doxeo, con un 13.6 por ciento de los hombres de 12 años o más encuestados, contra un 11.9 por ciento de las mujeres que declararon ser víctimas. En este caso la diferencia entre porcentajes es mínima en comparación con el envío de imágenes de contenido sexual.

Fátima Alvizo, apunta que su percepción sobre el ejercicio de la sexualidad a través del sexting o la práctica de compartir imágenes de contenido sexual entre las parejas ha cambiado, pero enfatiza: “no creo que sea correcto criminalizar el ejercicio de su sexualidad de mujeres y niñas, pero me parece que hay que poner la lupa, como feministas en por qué las jóvenes y niñas creemos esta idea de satisfacer el deseo masculino. Las “nudes” (imágenes de desnudos) siempre están tomadas en posiciones incómodas mostrando parte del cuerpo que los hombres erotizan de nosotras”.

Tortuguismo 

procesal

Guz refiere que, en su caso, al presentar la denuncia ante la Fiscalía General del Estado, conoció a varias personas que fueron víctimas de delitos similares al suyo luego de contactar personas a través de aplicaciones de citas, cuyos casos no habían sido resueltos en ese momento.

Él está seguro que si su caso ha avanzado es porque le ha dado seguimiento, situación que, dijo, es cansada: “llega un punto en que el sistema te cansa y desde mi defensa de los derechos humanos pensé que cómo me iba a cansar”.

Fátima también se enfrentó al tortuguismo procesal, luego de tres años no ha recibido actualización alguna sobre el avance de su investigación, lo que atribuye en parte a la carga institucional.

Max, hasta el momento en que se realizó esta entrevista se encontraba en proceso de conjuntar un grupo de personas denunciantes para presentar el caso ante la Fiscalía General del Estado.

Protocolo

En conjunto, los tres activistas apuntan algunas recomendaciones para reducir al mínimo el riesgo de ser víctimas de delitos relacionados con el sexting y utilizar las aplicaciones de citas de manera segura.

1.- Al emplear las aplicaciones de citas, pide una foto improvisada a la persona con la que contactas en donde salga su rostro, con el objetivo de asegurar que no miente sobre su información, por ejemplo una fotografía tocándose la nariz con el dedo índice.

2.- Al acudir a la cita pedir ubicación de la persona y compartir con contactos de confianza la propia ubicación en tiempo real, para que puedan actuar en caso de emergencia. También se sugiere compartir con ese contacto de confianza las imágenes de la persona con la que será el encuentro y su número de contacto. Es importante tener su número de contacto para poder rastrearlo de ser necesario.

3.- Establecer una palabra de seguridad con tu contacto de confianza, puede ser un ícono fácil de enviar, así la persona sabrá si debe actuar.

4.- En caso de no estar seguro de querer pasar al acto sexual con la persona, acordar la reunión en un lugar público.

5.- Al enviar “nudes” procurar que no salga el rosto, tatuajes o cicatrices que puedan ser distintivos de la persona, en fondos con colores lisos y neutros como blanco, azul… Otra medida podría ser colocar marcas de agua con el objetivo de identificar a quién mandas la imagen y poder rastrear su procedencia de manera sencilla, en caso de que se filtre a otros sitios.

6.- Utilizar plataformas en las que no se pueda descargar la información, en caso de fotografías privadas, y en donde éstas se eliminen luego de un tiempo

En caso de ser víctima de la difusión de imágenes privadas es importante recabar información como los enlaces desde los que se difunden las imágenes y realizar capturas de pantalla del perfil que comparte esto.

Fátima Alvizo, refiere que estas pruebas deben ser recibidas por el Ministerio Público, quienes, una vez realizada la declaración, deben entregarte una copia y un oficio dirigido a la Policía Cibernética el cual debe contener la información de los enlaces y nombres de usuario de las cuentas que deben ser investigadas; y a la Comisión Estatal Ejecutiva de Atención a Víctimas para recibir asesoría. La asesoría evita que la denuncia se convierta en una cifra más de impunidad, apunta.

Es importante solicitar un dictamen psicológico si la situación te ha causado consecuencias psicológicas o daño moral, “es importante porque no se percibe por parte de las autoridades penales que es un delito que daña la dignidad y la honra de las personas”.

Insiste que reportar las páginas que difunden imágenes ilícitas solo pone sobre aviso a las personas responsables y podrían desaparecer la evidencia antes de que las autoridades den con ella.

Cambios legales

Guz Guevara señala que se requieren cambios en la legislación para que las aplicaciones asuman la responsabilidad que les corresponde por el uso de sus plataformas como medio para delinquir, si bien reconoce que en estas aplicaciones se privilegia la privacidad de los datos, debe haber normativas que establezcan excepciones y faciliten la resolución de ilícitos.

A su vez Fátima Alvizo consideró que aunque en la entidad ya hay una norma que penaliza la difusión ilícita de imágenes, es un delito falto de “técnica jurídica” pues la víctima debe ir a presentar la denuncia.

Recordó que desde hace dos años se discuten en el congreso diversas reformas relacionadas con garantizar la seguridad de las mujeres y niñas en espacios digitales que continúan “paradas” en comisiones, “es importante decir que su omisión legislativa está poniendo en riesgo el acceso a las mujeres a una vida libre de violencia y eso en un estado con Alerta de Violencia de Género, es gravísimo”, concluyó.