La reactivación económica post pandemia en el Centro Histórico de la capital reactivó también el abuso de choferes particulares y de vehículos de reparto en cuanto a los espacios permitidos para el estacionamiento y para las zonas de carga y descarga de mercancías.
De unos tres meses a la fecha, junto con la apertura de nuevos comercios o la reapertura de algunos que cerraron por falta de ventas durante la contingencia viral, se vuelven a ver diversos vehículos aparcados a media banqueta en calles donde el estacionamiento no está permitido, o bien estacionados en doble fila frente al negocio que es del interés del conductor.
Camiones de reparto, de peso considerable, usan las banquetas como estacionamiento y causan daños a la piedra cantera que luego autoridades como la Unidad de Gestión del Centro Histórico deben reparar.
En otros casos, hay conductores que bloquean rampas para personas con discapacidad, sin saber que esa es una de las faltas al Reglamento de Tránsito que más les pueden costar.