La Universidad Politécnica de San Luis Potosí (UPSLP) entró en una fase de reordenamiento que la obligará a asumir responsabilidades administrativas y financieras que antes no tenía, luego de concluir el modelo de asociación público-privada con el que se construyó su campus.
Con el fin de la concesión, la institución recibirá la infraestructura y el terreno donde se ubica, lo que incrementará su patrimonio, pero también trasladará a la universidad la carga de servicios esenciales para la operación diaria, como mantenimiento, seguridad y limpieza, en un contexto donde aún no hay certeza sobre el presupuesto federal que se le asignará.
El rector Néstor Garza Álvarez reconoció que la falta de definición sobre los recursos del programa de apoyo solidario de la Federación mantiene en pausa varios proyectos, ya que esos montos serán determinantes para enfrentar los nuevos compromisos derivados de esta transición.
A la par, la modificación al decreto aprobada a finales del año pasado abrió una serie de ajustes internos, entre ellos la instalación del consejo consultivo y la creación de un patronato.
Además del inicio, a partir de julio, del proceso de entrega-recepción de la infraestructura por parte de la concesionaria y de las instancias educativas federales.
Mientras tanto, Garza Álvarez indicó que la universidad ya realiza labores de supervisión para conocer las condiciones reales del campus.
No obstante, el principal riesgo, advirtió el rector, es que ni la Federación ni el Gobierno del Estado contemplen en sus presupuestos los recursos necesarios para cubrir los servicios operativos, lo que obligaría a la UPSLP a absorber esos costos con recursos propios.