Mientras que al tercer trimestre del año pasado, el total del pasivo del gobierno del estado se incrementó 30%, para llegar a los 11 mil 321.5 millones de pesos, la mayor parte ubicada en el rubro de cuentas de corto plazo, el secretario de Finanzas, Salvador González Martínez, atribuyó la cifra a un “manejo contable”, que no implica que se le deba a algún proveedor.
De acuerdo al informe analítico de la deuda pública y otros pasivos, anexo a la iniciativa de presupuesto estatal de egresos para 2023, al 30 de septiembre de 2022, el saldo total de la deuda pública de corto y largo plazo, así como por otros pasivos ascendía a 11 mil 321.5 millones de pesos.
Al mismo lapso del año anterior, el total de obligaciones financieras era de ocho mil 645.6 millones de pesos. Es decir, que en un año, el saldo se incrementó en dos mil 675.9 millones de pesos, equivalente a un 30%.
De esa suma, tres mil 632.1 millones de pesos corresponden al rubro de deuda pública bancaria, es decir, la de créditos firmados con las instituciones de crédito, tanto a corto como a largo plazo.
El resto, siete mil 689.4 millones, corresponden al rubro de otros pasivos, generalmente de corto plazo, entre cuentas, documentos y otras obligaciones.
Entrevistado en torno a las cifras González Martínez consideró que la deuda bancaria se encuentra en un estado positivo y en niveles muy manejables.
En torno al rubro de otros pasivos, el entrevistado señaló que “no necesariamente” tiene que ver con deuda con proveedores, sino que se tratan de “algunas operaciones que contablemente se registran como algún como pasivo mientras que se cumple con un requisito de contabilidad”.
Insistió en que si fuera el caso de que existieran adeudos gubernamentales con sus proveedores “considero que no hay proveeduría que aguante miles de millones de pesos de adeudo”, por lo que descartó esa situación.
Sobre la evolución de los pasivos estatales, indicó que el 15 de enero se cumple el plazo para publicar la cuenta pública del último trimestre del año.