Especial | Gertler, la arquitecta de la naturaleza

La artista potosina crea un ambiente único en sus diseños

De la arquitectura a su propia armonía con el paisaje y el medio ambiente, la planeación y el impacto al exterior, se deriva una cadena de aprendizajes, que trae consigo resultados como la fama que Rocío Gertler, ha cultivado en Estados Unidos, por su trabajo colaborativo con diferentes disciplinas para realizar proyectos y sus aportes a la investigación en ese campo disciplinario.

Gertler dirige proyectos de diseño y arquitectura paisajística. En su larga experiencia ha desarrollado múltiples entregas relacionadas con la educación, las ciencias de la vida, para usos médicos y espacios comerciales y de uso común. Ha trabajado por igual en el Texas Tech de Instituto Salk de La Jolla en California, o también en el parque Woodwall de Dallas, Texas. Un trabajo que contó con su supervisión obtuvo un galardón por el proyecto Campus Point, de San Diego, California, que armoniza espacios y recupera áreas de la institución educativa.

Primero se interesó por la arquitectura en su tierra natal, San Luis Potosí y ahora, posgraduada y en pleno ejercicio de su profesión en un despacho arquitectónico en San Diego, creó su propio modelo de trabajo y es ejemplo a seguir.

Ella desarrolló sus estudios de arquitectura en la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, pero su inquietud por hacer que sus diseños arquitectónicos de avanzada estuvieran incorporados al entorno, se enroló en la arquitectura del paisaje.

Añadió que a partir de sus estudios empezó a entender cómo la arquitectura afecta el entorno, condición que de alguna manera tenía que ver con la relación de las espacios interiores con los espacios exteriores.

Por esa causa decidió salir de San Luis Potosí, viajó a Estados Unidos y revisó diferentes escuelas a partir de que en el año 2022, no encontró ninguna institución que pudiera satisfacer ese requisito aquí en México. Así, llegó a la ciudad de Providence, en el estado de Rhode Island, al este de Nueva York, a la escuela fundada en 1877, donde encontró un plan de estudios de arquitectura del paisaje, y lo convirtió en su primer grado como maestría.

Durante dos años terminó su preparación y fue una condicionante para ampliar sus conocimientos, a través de la arquitectura del paisaje.

Precisa que la arquitectura del paisaje no es solo salir y colocar unas plantas, sino que es una estricta conexión entre espacios interiores y exteriores.

El proceso le llevó a trabajar sobre arquitectura del paisaje en dos despachos diferentes luego de mudarse a aquella ciudad con su esposo, y fue así como le surgió la idea de crear su propio despacho de arquitectura del paisaje; en 2013, su historia se equiparó con las de los genios de la computación: empezó desde la cochera abriendo un pequeño espacio para trabajar, hasta ir creciendo en proyectos y opciones de aplicaciones.

De ahí, en Estados Unidos, con un equipo inicial de siete personas, comenzó a desarrollar proyectos residenciales, comerciales, institucionales, en parques y en diversos espacios urbanos.

Del hogar a San Diego

En 2021, Rocío Gertler tuvo una primer oferta de una compañía más grande en San Diego, California, un complejo de arquitectos, paisajistas, ingenieros civiles, ingenieros eléctricos, ingenieros estructurales y de otras especialidades, que forman un grupo de cuatrocientos, y ahora influye más en otros proyectos de diferentes lugares. 

Su trabajo, desde sus inicios y ahora, es ver en los resultados la buena evaluación de los usuarios del entorno, por sus elementos memorables y su habitabilidad.

Un ejemplo que ella misma explica, es la casa donde ella reside cuando viene de vacaciones a San Luis Potosí. La vivienda para sus papás, fue planeada con una abierta conexión entre espacios interiores y exteriores, por cierto colaboración con su esposo, pero además, un espacio que permitiera a sus hijos regresar todos juntos, pero al mismo tiempo que fuera una expresión del clima y del entorno de San Luis Potosí. 

Fue planeada con diferentes curvas nivel que se expresan bruscamente, y en un terreno triangular cuyo primer reto que ofrecía era la organización de una casa en un lugar que no es un cuadrado, y eso abrió una oportunidad de innovación, que ayudó a planear un edificio en forma de "L", y un triángulo como espacio exterior.

Eso permitió aprovechar las vistas y la conexión con las montañas, la colonia y la ciudad, a manera de que el interior y exterior de la vivienda trabajen juntos en la definición del entorno, y las áreas de jardines para crear diferentes ambientes, ya sea por climas o por usos, tales como un jardín japonés, otro de pasto para juegos de niños; además hay una sección de hortalizas donde se ubican las plantas de ornato, las hierbas para la cocina, algunas plantas que suelen hacer usadas como medicinales tales como la sábila y árboles frutales.

Otro aspecto lo componen luz, agua y aire y las puertas que "desaparecen" y con ello invisibilizan el límite entre el interior y el exterior. Gran parte de los materiales de construcción incluye la piedra nativa de la zona, ya sea en muros o en pisos, de manera que todo se aproxime a la naturaleza del lugar.

De esta forma, el proyecto incorporó la cultura, los materiales pétreos, el clima y el entorno.

Arquitectura memorable

A veces, dice Gertler, los estilos pasan de moda, pero si una tendencia arquitectónica es un reflejo de la cultura del lugar, entonces tiene sentido y trascenderá. Sin embargo, advierte que si algún arquitecto, por ejemplo, quiere forzar un estilo suponiendo que les va a gustar a los potosinos, entonces no tiene sentido, porque son diferentes personas y es un lugar distinto.

"Todos los arquitectos estamos obligados a entender el entorno, entender la cultura, comprender el uso de los espacios según el lugar y la cultura, y aportar algo diferente, es decir algo que no se había hecho en otro proyecto, porque eso es lo que se queda en la memoria colectiva".

La parroquia de María Madre de la Divina Gracia, en el fraccionamiento Rinconada de los Andes, construida en una base circular, y la segunda, la de San Agustín del Pedregal, que se encuentra en edificación en una zona de cerros de la calle Palmira, próxima a la Avenida Chapultepec, pertenecen a estilos diferentes pero que agregan elementos usuales desde que nació el templo de la Santa Cruz de la Colonia Industrial Aviación, es decir, comienza a estancarse la tendencia. Lo mismo ocurre con la mayor parte de las construcciones verticales, basadas en la misma "cajita".

Cuestionada a ese respecto, Rocío Gertler advierte que no se puede hacer arquitectura de cien años atrás, sobre todo porque la sociedad ya es diferente. Entonces, lo necesario siempre es innovar, pero armonizando con el entorno.

Crecimiento sin planeación

Con sus años viviendo en Estados Unidos, Rocío Gertler percibe que San Luis Potosí es una ciudad que está creciendo sin planeación, es decir, ha faltado proyectar el número de escuelas, el número de luminarias, la capacidad de las redes de drenaje, las áreas permeables y la solución de las áreas inundables.

Precisa que esa planeación es multidisciplinaria. 

Luego, regresa a su propia disciplina, la arquitectura. Considera que un arquitecto no puede planear un modelo y reproducirlo seis o siete veces, sino verificar qué necesita la ciudad, hacia dónde está creciendo, qué elementos puede agregar para disminuir el impacto ambiental, qué servicios hay disponibles, la cercanía con áreas de espacio abierto, la proyección de son zonas para no tapizar todo de concreto, y qué futuro le espera a la utilidad del proyecto.

Sin embargo, advierte que el desarrollo de ese proyecto va ligado a la planeación en macro, para una ciudad en la que hasta los minutos de distancia del hogar a un área de equipamiento urbano, una escuela, una tienda, un parque o un pulmón urbano, deben ser medidos.

De esta manera, considera que un arquitecto debe pensar en la manera en que el edificio se relaciona con su entorno. Se debe planear incluso para no caer en los modelos de desarrollo urbano que contrastan con el ejemplo de la Colonia Industrial Aviación, equipada con jardines y calles amplias, en contraparte con lo realizado en colonias tales como Los Reyes, Aeropuerto, Jacarandas y Cortijo, donde no hay áreas verdes ni de equipamiento urbano.

La planeación que sugiere debe basarse en una forma de vida que permita a la gente salir a caminar, hacer comunidad, conocer a los vecinos, practicar algún deporte, tener acceso a la cultura o a espacios públicos.