“No quiero ni tengo la intención de buscar ser el nuevo arzobispo de San Luis Potosí, y en cambio debo entender la gravísima responsabilidad que representa serlo, porque el representante de la Arquidiócesis no está exento de circunstancias adversas”, aseguró el presbítero Gilberto Amaya Martínez, médico de profesión y Vicario General de la Arquidiócesis.
El sacerdote nacido aquí es mencionado como un posible candidato para someter a consideración de la Nunciatura Apostólica, para ser nombrado Obispo y posteriormente Arzobispo de San Luis Potosí.
“Por parte mía no existe ni una ambición, ni un deseo, ni un anhelo, y ni siquiera una dimensión parecida para buscar una decisión de esta naturaleza”, dijo.
Recordó que a partir de que el Obispo en turno entrega la renuncia por haber cumplido los 75 años de edad, todavía contempla el derecho canónico un proceso que se desconoce en la generalidad, y que solamente Roma y la nunciatura apostólica establecen conforme los compromisos que tiene una Arquidiócesis.