Sin atención, violencia contra niñas y niños

Violencia familiar, abuso sexual y violaciones, entre lo denunciado ante las instituciones

La violencia contra niñas, niños y adolescentes en San Luis Potosí mantiene niveles constantes y con baja respuesta institucional.

Entre 2020 y 2025 se iniciaron 10 mil 211 denuncias y 9 mil 853 carpetas de investigación por delitos como violencia familiar, abuso sexual, violación e incumplimiento de obligaciones familiares; sin embargo, sólo 3.5% de los casos fue judicializado.

Diagnóstico sobre violencia infantil en San Luis Potosí

El diagnóstico “Realidades de las Niñeces en San Luis Potosí (2020-2025)” se elaboró en el marco del proyecto Espacios Seguros y Libres de Violencia por Apoyare A.C. y Shakti, a partir de la revisión de mil 258 notas periodísticas, solicitudes de información a más de 100 instituciones y levantamiento de datos en contextos escolares.

El análisis identifica que la violencia se presenta de forma recurrente en los ámbitos familiar, escolar y comunitario.

Incidencia y respuesta institucional

En cinco años se registraron 3 mil 24 carpetas por delitos sexuales, lo que representa un promedio de 604 casos anuales, es decir, dos diarios en una delegación de la Fiscalía Especializada para la Atención de la Mujer, la Familia y Delitos Sexuales.

Además, se documentaron 991 casos de niñas, niños y adolescentes no localizados mediante Alerta Amber. Las niñas y adolescentes concentran la mayoría de las víctimas en estos delitos.

El ámbito familiar concentra la mayor incidencia de violencia. En el entorno escolar se reportan casos de bullying, ciberbullying, violencia física, emocional y sexual.

Entre 2024 y 2025 se registraron 53 quejas y más de 40 medidas precautorias emitidas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), en un contexto donde más del 80 por ciento de las quejas que involucran a personas menores de edad ocurre en este espacio.

El diagnóstico señala fallas estructurales en las instituciones, como debilidad en las investigaciones, revictimización, abandono de procesos, fragmentación entre dependencias y falta de información sistematizada.