Santo, santo, santo... ¿es el rock?

Comienza formalmente la Semana Santa con la bendición de los ramos

Ataviados con su vestimenta religiosa, acólitos, diáconos sacerdotes y el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe, anduvieron lentamente desde el templo de la compañía, aquel de las puertas, el retablo, la cruz y los recubrimientos destruidos, en una peregrinación donde se respiraba un aire distinto, un poco de tristeza por la agresión al monumento histórico que representa el Templo de la Compañía, uno de los inmuebles fundacionales de la ciudad.

Entre el olor del incensario y los pasos casi silentes, religiosos y laicos procesionaron para comenzar la Semana Santa con la ceremonia del Domingo de Ramos. 

Apenas en la víspera, el frío había calado hasta los huesos unos metros al sur, donde se encontraba el escenario que provocó ruido, luces, aplausos, alegría y voces cantando al son de Miguel Bosé. 

El grupo en procesión avanzaba hasta la Plaza de Armas, para encontrarse con un escenario de festival, cientos de potosinos paseando, globeros, comerciantes ambulantes, el mismo olor e incienso combinado con el de los elotes y las frituras, que los comerciantes vendían con la anuencia oficial como si Jesucristo no hubiera corrido a sus ancestros del templo.

Entre cantos, rezos y ese andar paciente, un guitarrista alegraba a los aficionados con una melodía de Guns N’ Roses, la música de la fiesta pagana que mostraba el otro lado de la vida en la plaza. 

La ciudad vieja se vestía de Semana Santa, mientras el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe hablaba de la reconversión de los que hacen el mal y de la reconciliación, justo la parte del sermón que en el centro de la celebración, se convertía en un tema disruptivo de petición de un milagro contra la violencia. 

Los puestos de palmas autorizados y el comercio prohibido de la plaza convivieron toda la mañana y toda la tarde. “Santo, santo, santo es el Señor”, decían los feligreses mientras el músico tocaba al aire a ver quién lo escuchaba. Era la mezcla de la música sacra con rock metalero. 

Mientras, los feligreses alzaban sus palmas y Don Jorge pronunciaba sus palabras de paz y reconciliación entre piedras y vitrales, en tanto se oía desde afuera la necedad de un niño por conseguir un algodón de dulce

Fue así como los potosinos anduvieron por la Catedral, mientras otros hacían lo propio en su parroquia más cercana.