Una rejilla captadora de agua pluvial, se desvaneció y dejó en su lugar un enorme agujero, justo en el crucero de las calles Álvaro Obregón y el Pasaje Hidalgo. En el hoyo cabe una llanta de motocicleta o bicicleta, y de no ser reparado, causaría un accidente.
La falta de la rejilla es sólo una de las fallas en las que ha caído el proceso constructivo de la calle Álvaro Obregón. Poco a poco las piezas se desprendieron hasta vencerse por completo.
El agujero por ahora se encuentra delimitado con una señalización vertical de color naranja que los automovilistas advierten hasta que ya se encuentran cerca del punto afectado.
A pesar del riesgo del agujero, representa una perfecta división de carriles, puesto que los autobuses de transporte urbano y los automóviles pasan perfectamente divididos en ambos carriles.
Sin embargo, y a pesar de la premura, se encuentra pendiente de reparación la rejilla construida durante la repavimentación de la calle Álvaro Obregón.