No es lo mismo dar un clic que ver a los ojos y dar trato de persona a persona, advirtió Óscar Roberto Domínguez Couttoleng, responsable de la Dimensión Episcopal para la Pastoral de la Misión de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y arzobispo de Tulancingo.
El prelado llamó a caer en la cuenta de lo que dice el papa León XIV en el sentido de que no se puede objetivizar a la persona, sino poner a la persona de carne y hueso en el centro de las relaciones humanas.
Con esta época en la que hay jóvenes que se sienten en soledad y prisioneros de la depresión, dijo que los encuentros como el Congreso Juvenil demuestran que los jóvenes recuperan su identidad, pero además, propician condiciones del encuentro personal tan necesario, que no se posibilita sólo con usar el medio llamado redes sociales.
Dijo que el papa ha puesto el dedo en la llaga con el uso de las redes, sobre todo en su reciente encíclica, al pedir que se ponga cuidado con dejar en segundo término a la persona de carne y hueso y su presencia en las relaciones humanas.
Recordó que incluso en la práctica religiosa y en particular en la celebración eucarística, se da el encuentro físico con la persona, lo más efectivo para dar potencia a las relaciones humanas y a evitar esa sensación de soledad.
Se debe distinguir el encuentro digital, porque si bien las plataformas representan medios para acercar a las personas, finalmente el objetivo debe ser propiciar las condiciones del otro encuentro, agregó.
“No podemos suplir el encuentro de nosotros incluso con la parte de la misa donde se comparte la fracción del pan, con un encuentro digital”. Añadió que las plataformas son una maravilla cuando por ejemplo, ya viene precargada la información de las lecturas de la misa activando un código QR, pero esa también es una reinvención, y para ejemplo debe tomarse en cuenta cuando por ejemplo Kodak.