La afluencia de personas de este jueves 2 de noviembre al cementerio municipal de El Saucito, superó por mucho la del día anterior y colmó pasillos principales y secundarios, sepulcros, puestos de comida y calles aledañas a los camposantos.
Gracias a un clima más benigno que el del miércoles y a que fue día de asueto en escuelas, oficinas de gobierno y en algunas empresas privadas, ayer se pudieron ver familias completas visitando a sus seres queridos ya fallecidos.
En cuestión de incidentes, la Coordinación Municipal de Protección Civil reportó cuatro menores extraviados que después fueron entregados a sus familias, así como un adulto que requirió atención por un posible preinfarto.
Hubo música en torno a las tumbas y las canciones preferidas del difunto o la difunta provocaron lágrimas y abrazos entre los vivos, al igual que sonrisas por los recuerdos agradables que dejó ese familiar que ya no está.
Muchas personas invirtieron su tiempo en la limpieza de los sepulcros y en dar mantenimiento con pintura, además de colocar flores frescas en ellos.
Los aguadores, a diferencia del miércoles que tuvieron un día relativamente tranquilo, ayer no se daban abasto y formaban largas colas para surtir sus botes y pedalear hasta los rincones más alejados del panteón.
En el pasillo central, pero también en los laterales, agentes de las casas funerarias dieron la batalla por conseguir clientela, mientras que a un lado, los baños de cooperación voluntaria registraron alta demanda de usuarios.
A lo largo del andador principal, faltó un poco de logística para ordenar los flujos de entrada y salida mediante vallas, pero la gente se las arregló para transitar sin mucho problema.
Llamó la atención que este año sí se permitió la operación de algunos vendedores de dulces, helados, aguas frescas y otros productos al interior del cementerio, aunque su cantidad no fue significativa. Afuera, la zona de puestos funcionó al cien por ciento y la gente llenó, sobre todo, los puestos de comida.