En distintos rumbos de la capital potosina, decenas de casas habitación son convertidas en lotes baldíos para dar paso a construcciones verticales, generalmente de departamentos, que vendrán a complicar aún más el abasto de agua potable, pues en el mismo predio donde antes habitaba una sola familia, ahora vivirán varias más.
Luego de algunos cambios en las leyes locales, la construcción de vivienda vertical se ha disparado en la ciudad y no es privativa de la zona poniente. También en el norte, oriente y sur de la mancha urbana se ven edificios de distinta altura o número de pisos en pleno proceso de creación.
Donde menos se ve este afán constructivo, es en el Centro Histórico de la ciudad debido a las limitantes respecto al uso de suelo, diseñadas para proteger el patrimonio arquitectónico de la zona.
En cuanto al consumo de agua, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en México el promedio por persona es de 380 litros por día, cuando el consumo promedio recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de sólo 100 litros diarios.
En una familia de cuatro integrantes, el consumo promedio sería de mil 520 litros por día, pero esta cantidad habría que multiplicarla por cuatro (6 mil 80 litros) o por ocho (12 mil 160) en el caso de un predio en el que se construye un edificio que albergará ese número de departamentos y por ende, de familias.
Ante la expectativa del estiaje y de la inoperancia del acueducto de El Realito, el tema de la vivienda vertical debería preocupar tanto a los constructores y a las autoridades, como a quien tiene planes de adquirir su nuevo departamento.