Los potosinos que se animaron a pasear por el Centro Histórico, pudieron presenciar el trabajo de los principales altares de muertos, pero también enfrentar medidas de burocracia como, por ejemplo, para entrar al Palacio de Gobierno. “Poco les falta para que nos pidan el acta de nacimiento para entrar”, se quejó un visitante.
De hecho, el altar de muertos del Palacio de Gobierno ha despertado el interés porque se trata de un tema de luchadores, pero el inconveniente es batallar con las medidas de seguridad para ingresar.
Las medidas de restricción al ingreso comenzaron a mediados del sexenio pasado de Juan Manuel Carreras López, quien impuso la colocación de barandales, después de que el anterior gobernador Fernando Toranzo Fernández, prefirió no presentarse al palacio a atender los asuntos oficiales a lo largo de sus seis años de gobierno.
El dispositivo de barandales y policías que dejan entrar o salir, obliga a los ciudadanos a generar todo un protocolo de ingreso con el área de ayudantía del gobierno estatal, para quienes quieren admirar el altar en honor a la lucha libre.
Otro de los altares del Centro Histórico se ubica en el Palacio Municipal de la capital y fue dedicado al Chino González, distinguido cantante. En este caso la entrada sí es libre.