María de los Ángeles es tragahumo por querer investigar qué era ser bombero, ya que dice, siempre se los imaginaba acostados sin hacer nada, y al querer averiguar lo que realmente hacía un bombero, se lanzó primeramente como voluntaria y al gustarle la actividad, ha permanecido durante 20 años, “me gustó lo que hacían, las prácticas que tenían y desde ahí le seguimos”.
Vestida con su traje y botas de bombero, María de los Ángeles recibió un reconocimiento por su labor en este oficio en el que expone su vida por salvar la de los demás, labor que desempeña desde hace 20 años.
María de los Ángeles García Díaz aseguró que ha acudido a varios llamados de auxilio de todo tipo, fuertes y no tanto, y recordó que uno que la marcó fue cuando había una pequeña dentro de una casa, “a mí nunca me había tocado un incendio donde hubiera niños quemados o que hubieran fallecido, fue el que más me ha marcado, llegamos pero la niña ya estaba quemadita”.
Es madre soltera de una pequeña de 7 años, quien le dice que está muy orgullosa de ella y al trabajar 24 horas, dijo que procura estar con su niña lo más que pueda el día que descansa, además de que le gustaría que tuviera otro oficio o profesión, recordando a su mamá como Mujer Bombero “y nada más”.
En el área metropolitana solo existen otras dos o tres voluntarias de planta, pero María de los Ángeles es la única mujer bombero de base, quien con orgullo porta su uniforme y segura se coloca su casco cada que es llamada a prestar un auxilio.
Pero también está Lorena Guadalupe Mendoza González, ella se dedica al apoyo de niñas y niños en condición de abandono, y asegura que en un año han logrado atender once casos, “estamos al cuidado de jovencitas en estado vulnerable, para que resuelvan su situación legalmente, ellas han recibido maltrato o violencia intrafamiliar, y abrimos nuestra casa y les damos atención en lo que se resuelve su situación, de ahí que su paso es momentáneo”, dándoles ánimo para retomar su camino y que vuelvan a ser felices.