A diferencia de otros años, creyentes de la "santa muerte", celebraron a la imagen sin recorridos en caravanas de automóviles por la ciudad.
En el barrio del Montencillo colocaron un altar con imágenes de diferentes dimensiones, ataviadas con vestidos.
Debido a la contingencia por la Covid-19, los devotos, no la velaron como en años pasados donde era común cumplir con ese rito.
Pese a la crítica de la iglesia católica, los fieles defendieron su creencia y asumieron también ser devotos de Jesuscristo.
Para quienes acuden a adorarla, en el lugar se facilita gel antibacterial y cubrebocas.