En 18 años de mediciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), San Luis Potosí se ha quedado prácticamente estancado en los últimos lugares de desarrollo y combate a la pobreza a nivel nacional, muy cerca de los estados del sureste mexicano, tradicionalmente, la región más atrasada del país.
El Índice de Rezago Social (IRS) que publica el Coneval cada cinco años, muestra que en el año 2000 la entidad potosina se ubicaba en el lugar número 25 de las 32 entidades federativas con una cifra de 0.6 para el indicador que incluye variables de educación, acceso a la salud, servicios básicos en la vivienda y calidad de vida y espacios en el hogar.
Solamente los estados de Michoacán, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Guerrero, Oaxaca y Chiapas estaban más rezagados que la entidad potosina en ese entonces.
Cinco años después, 2005, San Luis Potosí logró escalar al sitio 24 con 0.3 puntos de rezago social, pero en 2015, año en que el gobernador Juan Manuel Carreras López tomó posesión del cargo, volvió al lugar 25 con 0.5 puntos del indicador.
Los resultados del IRS 2020 no se conocerán hasta el próximo año, pero Coneval maneja otros indicadores, como el de Medición de la Pobreza y Pobreza Extrema, cuyos datos van de 2008 a 2018, presentados de manera bianual.
En esta medición, el estado potosino ha logrado un avance, aunque muy lento, en cuanto a “sacar” a sus habitantes de la pobreza. En 2008, el 50.9 por ciento de la población vivía en pobreza. En 2010, el porcentaje subió a 52.4; en 2012 bajó a 50.5; para 2014 fue de 49.1; en 2016 fue de 45.5 y en 2018, el 43.4 por ciento seguía viviendo por debajo de la línea
de bienestar.
En todos los casos, los indicadores estatales quedaron por encima de la media nacional.