Soledad no ha formalizado su intención de abandonar Interapas

Hasta este momento, al parecer, el Ayuntamiento soledense no ha formalizado por escrito su intención de abandonar el organismo operador Interapas de acuerdo con el director de éste, José Enrique Torres López, quien dijo esperar que esa intención ya no exista, pues, en su opinión, son más las ventajas que los perjuicios de permanecer dentro del acuerdo intermunicipal.

"Creo yo que esa propuesta o ese propósito ya pasó, pues ahora las cosas están en otro tenor, pero espero confirmarlo en la próxima sesión de la Junta de Gobierno cuando pasemos a proponer las tarifas y el nuevo presupuesto", declaró el funcionario y agregó que si no fuera el caso, la desincorporación de cualquier municipio del acuerdo de Interapas sería muy sencillo.

Explicó que basta con apelar a la obligación constitucional del artículo 115 que fija la obligación de los ayuntamientos de proporcionar a la población el servicio de agua potable y saneamiento, pero consideró que se perderían ventajas como las compras consolidadas de insumos y la operatividad de pozos que abastecen zonas limítrofes de los municipios.

En el tema de deudores, Torres López informó que en el sector domiciliario el número de morosos es grande pero no así el monto de lo que se debe, aunque de cualquier modo se estará analizando caso por caso para promover el pago de este pasivo.

En cambio, en los sectores comercial e industrial se tiene un adeudo de 200 millones de pesos que se comenzará a cobrar porque aquí no hay uso de subsistencia, sino que el agua es un insumo productivo orientado a la generación de una utilidad económica. En caso de impago, adelantó el director, se podrá recurrir a procesos judiciales contra los morosos.

Finalmente, sobre la posible implementación de programas de "borrón y cuenta nueva", José Enrique consideró que este tipo de iniciativas tiene dos aspectos nocivos: Que la gente beneficiada tiende a dejar de pagar nuevamente a la espera de un nuevo "borrón", y que la gente que sí paga se siente defraudada al ver qué hay otros que no cumplen su obligación y de todos modos siguen contando con el servicio, por lo que consideró este tipo de programas como más perjudiciales que benéficos.