La sucursal Muñoz de la tienda Walmart colocará a los alrededores de su estacionamiento abierto, bolardos a corta distancia uno del otro, para impedir la salida de carros de autoservicio.
Trabajadores de la tienda que ahora vigilan uno a uno los carros que salen y entran de la sucursal, ven cómo los clientes batallan a diario para obtener un carro y hacer sus compras.
Explican que en noviembre de 2020 tenían más de 350, y para el 7 de febrero contaban solamente unos 80 a causa de los frecuentes robos.
No es la primera vez que una tienda del grupo comercial se enfrenta a complicaciones que implican a sus estacionamientos.
En un caso anterior, fue cerrado con bolardos un estacionamiento tanto por el robo de los carritos de autoservicio como por el hecho de que por años, la sucursal Aurrerá de la avenida Nicolás Zapata fue usado como cochera particular.
Aquella ocasión se debió a que profesores y alumnos de las escuelas cercanas, tales como la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado, la escuela primaria Tomasa Esteves, la Escuela Secundaria Jaime Torres Bodet y hasta trabajadores administrativos del Hospital General de Zona Número 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social y de oficinas cercanas, que ya habían tomado el estacionamiento de la tienda como la cochera de su casa o de la escuela.
En otros espacios como la tienda de avenida Salvador Nava Martínez, también sufren el robo de carros y les afecta por igual a ellos que a su tienda hermana Sam’s Club, así como a la tienda Suburbia, que se enfrentaban el reto de que algunos automovilistas abarrotaban los estacionamientos, pero en realidad acudían a las cercanas tienda Costco, al negocio Home Depot o a la Plaza Citadella y ello derivó en el cobro por estacionarse.