Miguel Ángel Rodríguez Ramos de 62 años de edad arribó a la Escuela Primaria Pedro Montoya para recibir la segunda dosis de la vacuna contra el Covid-19, sin familiares que lo acompañarán llegó en su motocicleta que maneja desde hace casi 10 años pese a las secuelas de polio.
Su motocicleta semi automática fue adaptada de manera similar a un moto-taxi, pero para un solo pasajero, gracias a la idea que les dio a unos mecánicos para poder manejarla sin necesidad de utilizar sus pies, es así como solo con su brazo izquierdo manipula los cambios de velocidad de su medio de transporte.
En su moto se trasladó desde su domicilio en la calle Narciso Mendoza hacia el jardín principal de Soledad donde se ubica el centro de vacunación, para recibir el refuerzo del biológico de Pfizer.
Se colocó cerca de la fila de las personas que todavía pueden caminar, y con sus comprobantes en mano, espero mientras alguno de los brigadistas lo apoyaba para ingresar a las instalaciones.
Para Don Miguel el vacunarse es una forma de responsabilidad y compromiso ante la sociedad, pues todavía el virus está presente y es trabajo de todos contribuir con los cuidados necesarios.
Su vida no ha sido fácil, pues, aunque no se contagió del coronavirus, fue víctima de la poliomielitis, que ha dificultado su movilidad con el paso de los años.
Es Químico Farmacobiólogo, pero de los miles de profesionistas que han tenido poca oportunidad de empleo por su discapacidad, tan es así que por ser profesionista señaló que le retiraron su seguro social por cerca de 14 años lo que originó que se viniera abajo económicamente.
Pese a todas las dificultades que ha enfrentado a lo largo de su vida, sin hijos, esposa y ante la poca atención y apoyo de sus hermanos se encomienda a Dios principalmente en tiempos de pandemia.