Suplentes ganan facultades en el CPC del SEA

Integrantes suplentes del Comité de Participación Ciudadana (CPC) del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) podrán asumir funciones plenas de titulares —incluyendo voz, voto y permanencia prolongada— tras una modificación a su reglamento interno publicada este martes en el Periódico Oficial del Estado.

La reforma establece que las personas denominadas “supernumerarias” sustituirán a los integrantes numerarios en ausencias temporales o definitivas y, durante ese periodo, ejercerán la totalidad de atribuciones del cargo, como si fueran miembros propietarios del órgano ciudadano encargado de vigilar las políticas anticorrupción en la entidad. 

Sin embargo, el cambio más llamativo es la duración del encargo: los supernumerarios serán designados por cinco años y podrán ser nombrados nuevamente por otro periodo igual, lo que abre la posibilidad de que permanezcan hasta 10 años vinculados al Comité, e incluso posteriormente puedan ser propuestos como integrantes numerarios. 

Además, el propio Comité tendrá la facultad de convocar a los suplentes que considere necesarios para participar en sesiones y asignarles funciones específicas, sin que el documento establezca criterios detallados para dicha selección. En los hechos, esto permite que personas no titulares intervengan en deliberaciones internas y en la toma de decisiones cuando sustituyan a un miembro propietario.

La modificación también señala que, ante ausencias definitivas, el supernumerario permanecerá en funciones hasta completar el periodo correspondiente, lo que en la práctica puede alterar la integración originalmente aprobada del órgano ciudadano sin necesidad de un nuevo proceso de designación. 

El ajuste fue avalado por los integrantes actuales del Comité de Participación Ciudadana y publicado en edición extraordinaria del Periódico Oficial del Estado (POE).  Aunque se presenta como un mecanismo de continuidad operativa, el alcance de las nuevas reglas.

 plantea dudas sobre la concentración de funciones y la permanencia prolongada de perfiles en un organismo que, por su naturaleza, debería privilegiar la rotación y la representación ciudadana.