Poco a poco inicia el desmantelamiento de la villa futbolera que caracterizó toda la temporada mundialista; para este lunes, en el sitio donde hubo fiesta en la Plaza del Carmen, sólo se encontraba en espera de ser desmantelado un enorme toldo que permitía el resguardo de la pantalla gigante y todos los equipos necesarios para la transmisión de los partidos de futbol, cuyos permisos fueron tramitados directamente por el Ayuntamiento de la Capital.
También poco a poco, la Plaza de los Fundadores se fue despejando de todo lo instalado para el escenario recreativo abierto con motivo de la temporada mundialista.
En la Plaza del Carmen, el gol único de España resonaba el domingo con los gritos de los aficionados, en tanto el lunes parecía haberse apagado todo. Trabajadores municipales hacían labores afanosas para retirar sillas, equipos electrónicos, los globos inflables e instalaciones eléctricas y hasta el basurero que dejaron los propios aficionados.
El corazón del Centro Histórico se convirtió por semanas, en un ambiente futbolero que de manera paralela funcionaba con el patrocinio estatal en el estadio Alfonso Lastras. Sin embargo, en la fiesta municipal del Centro Histórico, los inflables gigantes elaborados de colores llamativos, servían para que los niños los utilizaran como albercas de aire (eso de jugar partidos era lo de menos).
A pesar de lo fresco de los días mundialistas, temperaturas medio bajas que por cierto dominaron todo el torneo, los niños parecían ajenos a los días que en ocasiones fueron fríos o lluviosos y se divertían hasta con el balón inflable que parecía haber roto la cantera del Palacio Municipal, y las escenografías de globos inflables de color azul, que invitaban a vivir la euforia futbolera.