Vecinos del fraccionamiento Campestre Real del Potosí, denunciaron este lunes un tiradero industrial clandestino que por lo menos trabaja a marchas forzadas desde hace dos años, y en particular a partir del inicio de la pandemia.
Explicaron que los responsables llevan camiones para tirar bloques de fibra de vidrio que sirve como aislante en construcciones y aparatos eléctricos. La inhalación de ese material afecta la respiración y produce una reacción en piel y ojos conocida como “camezón de lana de vidrio”.
Además, ahí depositan polvos que llevan coloraciones que van del azul rey a tonos verdosos, que pudieran tener un origen industrial o un proceso químico.
Precisan que la operación está planeada, puesto que no solo faltan celdas para una disposición segura, y membranas aislantes en el suelo, sino que no hay estudios, no hay permisos, y el tiradero se encuentra en un banco de materiales que incluso es conformado con el uso de maquinaria pesada.
Denuncian que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente solo envió inspectores, pero ellos determinaron burocratizar su intervención como Ministerio Público, y que esos inspectores aseguraron que los tiradores de basura tenían permiso, pero ni ellos ni los operadores del agujero relleno de basura mostraron esos supuestos permisos.
Precisan que los inspectores de la Profepa pidieron a los vecinos acudir con las autoridades municipales para determinar si el tiradero cuenta con permisos, a pesar de que la dependencia federal es la máxima autoridad y puede intervenir por denuncia pública.
El tiradero industrial se ubica a 60 metros de la caseta del fraccionamiento, a la derecha de la avenida Real de San Pedro, posterior al cruce del canal, y a treinta metros de distancia de las viviendas. Es un tiradero contiguo a un lote baldío, que fue detectado por los vecinos al iniciar la pandemia y el confinamiento en las casas.
Precisan que antes, los responsables de rellenar el tiradero del banco de tepetate, se cuidaban de ser vistos, pero ahora ya realizan la disposición final a la 1 de la tarde.
Los propios vecinos explican que han tomado fotografías desde el año 2020, y comenzaron a documentar la zona en la que se desarrolla el tiradero de residuos industriales.