Una vez que el nivel del agua comenzó a bajar en el inundado desnivel de Manuel José Othón, al noreste de la Alameda, quedó al descubierto la causa principal de que este paso quedara inutilizado por las copiosas lluvias del viernes pasado: la gran cantidad de basura abandonada en la vía pública y que fue arrastrada hasta ahí por las aguas.
Aparte del lodo y los restos de follaje de los árboles, este sábado se pudo apreciar un cúmulo significativo de basura de mano, principalmente de contenedores desechables de alimentos y bebidas: platos, botellas de plástico PET, bolsas con restos de comida, popotes, cucharas, envolturas de frituras, vasos de sopas instantáneas, dulces y hasta cajas de madera.
Conforme bajaba el nivel del agua que en esta ocasión colmó el desnivel, se develó una densa capa de lodo, ramaje y basura urbana que quedó depositada en el piso que forma el arroyo vehicular del desnivel pero también en los pasillos peatonales de ambos lados.
La acumulación de basura, cabe señalar, fue “cosechada” por algunas personas que se dedicaron a extraer de ella lo que se puede vender como material reciclable. Principalmente, botellas de plástico PET y latas de aluminio.