Hace un año, cuando el gobierno del estado negó a los permisionarios del transporte público cualquier aumento a la tarifa a causa de la pandemia, uno de los líderes del gremio, Margarito Terán López, remarcó dos grandes problemas por resolver: la falta de liquidez en el sector y la escasez de mano de obra.
A la fecha ninguno de estos aspectos se ha logrado resolver, pues los permisionarios siguen expresando que no cuentan con dinero para renovar sus unidades y, por otro lado, la limitada frecuencia de paso en todas las rutas sigue dejando a las y los usuarios varados en horarios críticos, como es la salida nocturna de los centros de trabajo.
En enero de 2022, al gremio le hacía falta 40 por ciento más de operadores, de acuerdo con Margarito Terán, que en número concretos eran como 600 personas.
El líder afirmaba que muchos se salieron en busca de mejores oportunidades y porque el costo de las licencias para operar llegaba a los cinco mil pesos, aparte de todos los trámites que normalmente se deben hacer para mantenerse como operador bien evaluado.
Recordó, al igual que ahora, que el gremio del transporte se orienta básicamente a la rentabilidad del servicio, mientras que la parte del beneficio social le corresponde cubrirla al gobierno del estado.