Transporte público da pésimo servicio

¿Cómo pasaron la revista de transporte público? Decenas de autobuses de transporte urbano, ni siquiera se acercan a las condiciones óptimas de prestación del servicio: cubetas abandonadas en espacios reservados para pasajeros, “novias” y parejas en los asientos para personas 

con discapacidad, pintura oscura y focos de colores y hasta música a todo volumen, es el común en las rutas donde algunos autobuses ya se encuentran completamente envejecidos.

Un ejemplo es el autobús urbano 6099, que en estos días cubre la Ruta 23. Más que autobús urbano, el interior parece un antro. En este caso, la pintura ha envejecido y el permisionario optó por permitir que el vehículo fuera forrado con publicidad. Sin embargo, el operador deja ventanas ciegas, tapadas con lonas de superhéroes y utiliza telas de colores para tapar la vista hacia el asiento del chofer. Se aprecia que las telas colocadas no son sometidas a higiene. Casi la totalidad del camión se encuentra dañado por el desprendimiento de los pasamanos. Algún pasajero que caiga podría lastimarse.

Además, el interior de los vehículos debe ser pintado de color claro y como ocurre con decenas de camiones, desde la década de 1980, aún se les permite fijar pintura de color oscuro en el interior.

Todos los días y a toda hora, abundan los autobuses de transporte urbano con vidrios polarizados, a pesar de que mantenerlos visibles es una norma básica.

Lo mismo ocurre con centenares de taxis que llevan vidrios polarizados y aún así no hay reporte de que la autoridad les hubiera ordenado retirar el recubrimiento de los vidrios.