Salinas de Hidalgo.- La vuelta a la normalidad en Salinas de Hidalgo no será tarea fácil. Del salón ejidal de El Potro sólo quedan algunos muros en pie y fierros retorcidos. En las viviendas el riesgo sanitario es permanente, puesto que la humedad de los muebles y de los muros comienza a despedir un fuerte olor a hongos, el salitre comienza a hacer sus efectos en las alturas de los muros y la tarea de 24 horas de las familias afectadas es contar, contar, contar y contar utensilios personales dañados, y pertenencias que ya destruidas cambiarán por completo su vida.
Los vecinos demandan desviar el agua que se acumula por acción de una colonia irregular que es construida desde hace décadas.
REGUERO DE PENDIENTES
Apenas a unas cuadras de la plaza principal día y noche elementos del destacamento Salinas de la doceava zona militar limpian las calles del lodo y la basura que arrastró o igual muebles que algunos automóviles y causó la muerte de algunos animales de crianza de ganado.
En algunas viviendas las madres de familia mostraron el grave problema que les dejó una inundación que en algunas casas subió incluso más allá de la altura del borde superior de las ventanas.
En viviendas se aprecia la ausencia de los menores de edad, luego de la suspensión de clases y que incluso ellos se involucran en las tareas de limpieza.
En algunas calles de la cabecera se aprecia el riesgo a la salud al quedar contaminadas las viviendas con agua revuelta con estiércol y poco a poco se empieza a ver presencia de insectos.
En algunos casos los habitantes de la colonia La Joya utilizaban mazos para golpear los techos que se quedaron en riesgo de caer, luego de la destrucción de los muros arrastrados por la corriente.
Por otra parte, soldados y civiles trabajan en la recuperación de escombros para eliminarlos de la zona, en tanto llegan las demás soluciones.
EL POTRO
En El Potro la situación empeoró cuando recibió gran parte de la descarga de las aguas producto de la lluvia y el granizo que causaron daños en techos de lámina de las viviendas y mandaron al suelo la totalidad del techo del salón ejidal.
El peso de las estructuras y la fuerza del granizo debilitaron los muros perimetrales del salón que por ahora quedó totalmente inutilizable.
En una vivienda donde se metió el agua en una habitación, la fuerza derrumbó el muro trasero y por ahí salieron muebles y pertenencias de quienes viven ahí.
En otra vivienda el agua subió metro y medio pero una señora que vivía en el sitio no se había percatado del tamaño del problema y fue necesario que elementos del Ejército rompieran una de las bardas para rescatarla.