En horas pico, el tramo de la Calzada de Guadalupe que va de la sede de la Cruz Roja hasta el crucero con la avenida Himno Nacional se vuelve poco menos que un viacrucis para decenas de automovilistas que avanzan lentamente hacia su destino.
La causa aparente es una mala sincronización de semáforos que no brinda más tiempo de paso a la vía más congestionada, que es la Calzada de Guadalupe en sentido norte a sur.
En el tramo mencionado, dependiendo de la hora del día, se amontonan vehículos de toda clase, desde coches particulares hasta camiones del transporte público, pasando por autobuses de transporte de personal y camiones repartidores de mercancías, cuyos choferes anhelan llegar al semáforo de Himno Nacional para poder cruzar y seguir su camino ya sin contratiempos.
Para colmo, los tres carriles que conforman la Calzada se vuelven dos en el “cuello de botella” que forma una de las antiguas cajas despachadoras de agua, situada en el cruce con la calle de Fernando Montes de Oca.
Quienes intentan llegar a Himno Nacional para tomar esta avenida hacia la derecha, tienen la opción de buscar calles alternas para salir del atolladero, pero no así quienes deben seguir directo por la Calzada rumbo a avenida Benito Juárez. Para ellos, la paciencia es la única solución.