Desde agosto del año pasado, que fue el cierre de la tienda Soriana de la Glorieta Juárez, el lugar luce desolado, son pocos los locales que continúan abiertos y el sitio ahora luce desangelado.
El punto donde se ubicaba el supermercado continúa acordonado con cintas y malla para impedir el paso, en tanto que algunos de los locales se observan con letreros ofreciéndolos en renta, o avisando del cambio de domicilio.
Desde antes de que cerrara esa cadena comercial, la situación ya era complicada para el comercio establecido en este punto, pero con la contingencia sanitaria y el cierre definitivo de Soriana la economía empeoró para los comerciantes de la plaza.
Ello originó que la mayoría de los negocios cerraran sus cortinas y optaron por buscar otras opciones, puesto que en esta plaza las pocas personas que acuden son las que van directo al banco.
Además, es notoria la falta de mantenimiento, así como de limpieza en toda esta área.
Incluso ya se ve deterioro en la carpeta asfáltica, factor que también desfavorece este sitio y durante estas fechas se observa aún más solitario, pese a que antes de diciembre se instalaron juegos mecánicos que según algunos de los trabajadores que los operan, sí han llegados familias, pero pocas.