A los siete años, Valeria Aranda, pilotó por primera vez un kart impulsada por su papá, ahora con 21 años se mantiene en la categoría NASCAR Mikel’s Truck con la expectativa de replicar los logros de sus referentes, las pilotos Martha García y Danica Patrick.
Ha sido gracias a su familia: a su padre quien como expiloto la impulsó a incursionar en el deporte motor, a su madre que la apoya a mantener la frialdad mental y la concentración que se requiere en esta actividad donde las decisiones se toman en milésimas de segundo.
También agradece a sus patrocinadores, grupo Tum y Tum Logistics quienes la buscaron precisamente por ser una de las pocas competidoras mujeres dentro de la categoría, por ello ve como un reto personal y profesional, el poder escalar hasta la NASCAR Cup o a la W Series.
UN INGRESO DIFÍCIL
Valeria Aranda ha resentido el ser de las pocas mujeres dentro de la categoría, porque en un momento llegó a tener de compañeras a las pilotos Zihara Esteban y Betty Ramírez, pero ahora sólo queda ella.
“Me costó mucho trabajo competir con hombres, porque este deporte todavía se considera un poquito machista”, sin embargo, busca que su participación cierre las brechas y abra las puertas a otras pilotos, por ello actualmente entrena a una pequeña de ocho años, Alison Canel.
“Esperemos que ella continúe en esto y podamos verla un día aquí en las Trucks”.
Así como impulsa ahora a Alison, también invita a otras mujeres atraídas por el automovilismo a intentarlo, pues considera que hay grandes posibilidades de apertura y el público recibe con calidez a las pilotos.
“Las mujeres somos capaces y creo que cada vez demostramos que somos más”, puntualiza.