Poco a poco, los ladrones terminan con una de las pocas piezas de metal que protegen las alcantarillas del pasaje Zaragoza. A unos días de la Semana Santa, la falta de rejillas en las coladeras es un punto crítico podrían provocar fracturas de pies para peatones en calles aglomeradas.
El robo de piezas es sólo uno de los fenómenos de acciones vandálicas o de delincuentes en el Pasaje Zaragoza, reconstruido y habilitado como vialidad peatonal en el cuatrienio de gobierno estatal de Horacio Sánchez Unzueta.
La segunda intervención a la calle Zaragoza ocurrió en el trienio de Marcelo de los Santos Fraga, pero únicamente para instalar redes subterráneas, energía eléctrica y balastros de piso para luminarias. El plan formaba parte de un proyecto de iluminación escénica que no funcionó.
Poco a poco las luminarias fueron destruidas por vándalos y ya no fue posible reponerlas por lo costoso del mantenimiento.
Por lo que se refiere al resto de la infraestructura, aún sin la circulación de vehículos pesados, algunos peatones han hecho el trabajo de destrucción. Progresivamente van retirando las rejillas colocadas en forma paralela a pequeños canales de cantera de captación del agua pluvial. Las rejillas tienen escaso valor comercial pero probablemente por ignorancia, algunos individuos no identificados las quitan con las herramientas que tienen a la mano y se las llevan -para el kilo-.