Un comerciante ambulante de confitería que vende en la Calle Agustín de Iturbide, a un costado de la Plaza del Carmen, aseguró que “apareció” un nuevo comerciante de dulces y botanas en ese mismo callejón y protestó por ello.
Sin embargo, el vendedor de nombre Salvador Calderón, fue desmentido por la Dirección de Comercio Municipal, porque el inconforme que dice que es nuevo, tiene recibos de entero por años, trabaja el puesto desde que su madre falleció, y no acudió por meses a trabajar porque cayó gravemente enfermo.
Por ello se reincorporó una vez que se recuperó, informó el subdirector de Comercio, José Juan Pérez Guillén.
El funcionario explicó que si bien el comerciante que protestó presume que es un puesto de una señora de nombre Elizabeth Navarro, hija de una señora de nombre Carmela Navarro, pero no es verdad, porque ese lugar es de un señor que lo dejó de trabajar porque tenía una enfermedad muy grave, y también vende el mismo tipo de dulce que Calderón.
“El puesto, según el padrón que ya es muy antiguo y no ha variado, está a nombre de Carmela Navarro, y ahora a nombre del hijo, porque ya murió la señora, y entonces no es cierto que es nuevo… entonces es competencia del puesto de Calderón, pero siempre ha estado ahí con la salvedad de los últimos meses que el señor enfermó”, señaló Pérez Guillén.
Este sábado y como parte de su inconformidad, Calderón entró en roces con inspectores de la Dirección de Comercio Municipal.