El coronavirus puede dejar secuelas cardiacas en un porcentaje considerable de contagiados, una situación que agrava el escenario que las enfermedades del corazón en salud pública, destaca el cardiólogo Jorge Carrillo Calvillo.
En San Luis Potosí, sigue siendo alarmante la cantidad de personas que fallecen por enfermedades cardiovasculares, y la situación empeora con la pandemia, porque si un paciente cardiaco podría tener salvación, pero se infecta de coronavirus COVID-19, puede presentar secuelas de por vida o altas probabilidades de fallecer, advirtió el especialista.
Hoy 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, que tiene la finalidad de crear conciencia para reducir los factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares. En México, según datos del Inegi, entre enero y agosto de 2020 las enfermedades del corazón ocuparon el primer lugar de defunciones con 141, 873; por encima de la diabetes mellitus que ocupa el tercer lugar con 99, 7332.
Carrillo Calvillo explicó que cuando se forman coágulos de sangre por la infección provocada a raíz del coronavirus, la situación de alguien que requiere cuidados por padecer del corazón, se complica, si se considera que el riesgo de trombos es mucho mayor. Precisa que la aparición del SARS CoV-2 provocó un cambio radical de la salud en el planeta, y San Luis Potosí no es la excepción.
Explica que de manera inmediata o a mediano o largo plazo, el coronavirus covid-19 puede llegar a provocar secuelas en el corazón.
“Si bien es cierto que un bajo porcentaje, pero nada despreciable, puede provocar la infección hacia el corazón, lo provocan procesos inflamatorios llamados miocarditis, mismos que pueden generar el desarrollo de un mal funcionamiento del corazón y que queden secuelas posteriores”.
Recordó que una parte importante de los pacientes qué no son reportados como graves llegan a recuperarse, pero el proceso inflamatorio como tal y las secuelas pueden provocar arritmias cardíacas.
El segundo aspecto es un fenómeno conocido como hipercoagulabilidad, es decir la formación de coágulos en diferentes órganos del cuerpo; esos coágulos pueden formarse dentro de las arterias coronarias y a su vez provocar infartos situaciones que ya se han visto en estos casi dos años, de bajo porcentaje, pero muy graves.
A veces la formación de esos coágulos se va a los pulmones y afecta la circulación en los pulmones y el corazón.
Otra de las secuelas del coronavirus es de capacidad de atención, pues los pacientes de SARS CoV-2, han llenado los hospitales públicos y privados. Los pacientes cardiacos no tienen a dónde llegar, porque los hospitales públicos y del sector salud, están colapsados por pacientes contagiados de coronavirus COVID-19.
Ese proceso ha provocado el deterioro de los pacientes y por lo tanto, la mortalidad.
Recordó que a pesar del propio coronavirus COVID-19, el alto número de población que ha muerto por la pandemia, todavía sigue siendo mucho menor que las muertes derivadas de enfermedades cardiovasculares, mismas que ocupan el primer lugar de padecimientos en México y en San Luis Potosí. De hecho, la principal causa de muerte es el infarto agudo de miocardio.
SIN PROGRAMAS SUFICIENTES
Explica que también deben ser organizadas redes de atención a pacientes afectados del miocardio, para cumplir el proyecto que ya lleva dos décadas y es un anhelo de las redes de cardiólogos y médicos cardiólogos especializados, para lograr un plan de atención oportuna a los pacientes.
Comenta que hay tres administraciones de gobierno que ya han pasado y en ellas no se ha podido hacer nada para consolidar esa red de atención inmediata a los pacientes, situación que si bien depende de los médicos, también requiere de la atención de las autoridades. “Nos urge y necesitamos abatir la mortalidad por el infarto”.