VIDEO: Del Perimetral ida y vuelta al Grammy

A los 12 años, tras un concurso de canto escolar, Jimmy descubrió que quería dedicar su vida a cantar. A los 15, para apoyar a su mamá, llegó a hacerlo en el transporte público a cambio de dinero; ahora participa para obtener un premio Grammy.

Jimmy Rodríguez, es el nombre artístico de un potosino que emigró hace 13 años de este estado; primero a la Ciudad de México, luego a Guadalajara y de ahí hacía Estados Unidos, donde concretó su sueño.

“Empecé a cantar a los 12 años, hicieron un concurso de canto en la (secundaria) Moisés S. Jiménez. No había cantado en mi vida (…) resulta que gané segundo lugar. Cuando todos me empiezan a abrazar y a felicitar dije: me voy a dedicar a esto”.

Jimmy participó en coros, en la Rondalla del COBACH 28 en donde estudió, y en esa etapa fue que comenzó a cantar en los camiones.

“Un día abrí el refrigerador de la casa y vi que estaba muy escaso, vi que mi mamá estaba teniendo problemas económicos porque nos mantenía a mí y a mis dos hermanos y me dije: debe haber alguna manera de ayudar (…) nos fuimos a cantar a los camiones; al Perimetral ida y vuelta y ya con eso me ganaba mi dinerito”.

LA SALSA UNE MIS TALENTOS

Jimmy Rodríguez eligió la salsa porque considera que une tres aspectos de su personalidad, “el carisma que me regaló Dios, el canto que es mi talento y el baile”.

La carrera de Jimmy como cantante de Salsa lo llevó de la Ciudad de México a Guadalajara.

“Un día recibo una llamada de una orquesta de Salsa, me dijeron: Jimmy, nos han hablado muy bien de ti, que eres cantante. Queremos que te vengas a cantar con una Orquesta de Salsa que es mitad colombianos, mitad mexicanos a Guadalajara (…) necesitas estar aquí el lunes -era viernes-.

El primer día que Jimmy cantó con la orquesta y percibió a un público disfrutando de su actuación decidió que la salsa era el género al que se quería dedicar, “me sentí pleno, me sentí feliz y dije: esto es lo mío y esto es lo que me quiero morir haciendo”.

Un año después, de regreso a la Ciudad de México, Jimmy audicionó para La Voz México y pese a que grabaron su cápsula y esperó 12 horas con su familia, el llamado no llegó. Un familiar le sugiere que lo intente en Estados Unidos.

“Me fui con mis propios recursos, vendí mi carro, rifé una tele, incluso vendí rosas en los semáforos, dulces, cacahuates hasta que junté 50 mil pesos”.

Un contacto de un amigo, le ayudó las primeras semanas, sin embargo, al segundo mes se le acabó el dinero para la renta y entonces, Jimmy recurrió de nuevo a cantar por propina.

“Me fui al muelle de Santa Mónica en California (Los Ángeles); agarré mi guitarra, agarré una caja de zapatos y le puse I’m a happy mexican singer (soy un cantante mexicano feliz) y me sentaba en mi maleta y ese día me hice de un buen dinero. Regresé a mis inicios, porque, aunque no tenía para la renta no me iba a regresar a México porque vine por un sueño y hasta que no lo logre me voy a regresar”.

En ese muelle Jimmy cantó por cinco años, hasta que tuvo la oportunidad de presentarse a una audición para el programa de La Voz US. Jimmy considera que su preparación vocal y mental le permitió ser seleccionado para el equipo de Carlos Vives y llegó hasta la final.

“Fue una de las mejores experiencias de mi vida, conocí a muchos artistas, a muchos compañeros cantantes y agarré muchas tablas como cantante. Después de ahí monté mi audición en Facebook y se hizo viral”. Una agrupación de salsa lo contactó y ahora está de gira con la agrupación.

EL SALSERO MEXICANO 

RUMBO AL GRAMMY

A la par de su carrera con la agrupación Los Adolescentes Orquesta, Jimmy lleva su carrera como solista, actualmente promociona su disco Jimmy Rodríguez, El Salsero Mexicano con el que participa a un premio Grammy Latino.

“Llevo 18 años de carrera (…) todo ese esfuerzo y aprendizaje lo metimos en ese disco”, señala.

Para Jimmy Rodríguez, hay tres aspectos que le ayudaron a llegar a donde está ahora, el primero es dedicarse a lo que ama “yo no quiero ser artista porque quiero ser famoso, por el dinero (…) sino para viajar el mundo”.

Considera que la práctica hace al maestro y una vez que la gente se convierte en experta en lo que le gusta, puede cobrar por lo que hace.

La constancia también es primordial y el potosino aclara que esto no es lo mismo que disciplina. El tercer aspecto, dice, es tener un equilibrio en la vida para llenar el “cuerpo de energía, de diversión y de alegría”.