Con 39 años de trayectoria como enfermera en un hospital con una historia de carencias, Carmen Hernández Vázquez es crítica de la función que cumple su labor dentro del servicio médico y reconoce que hay personal al que le falta “el trato humano”; respetar la dignidad del paciente.
“He observado en la gente (personal de enfermería), que le falta el trato humano, la dignidad del paciente. Es lo que he observado”. En su interpretación, esto se debe a que a veces se prioriza lo económico sobre la vocación de servicio.
Al momento de la entrevista, Carmen Hernández, estaba próxima a la jubilación como jefa del servicio de enfermería de la Unidad de Quemados del Hospital Central; puesto, que reconoce, no quería aceptar.
“No lo aceptaba porque para mí era mucha responsabilidad estar dentro de un área como responsable, pero gracias a la jefa del departamento de enfermería, que valoró el trabajo de cada una de nosotras”.
En el servicio de quemados, Carmen cumple 35 años, los mismos en los que ha atestiguado la carencia de medicamentos y la deficiencia en equipos, por eso festejó cuando llegaron las bombas de infusión y los monitores, porque ahora cada paciente puede tener monitor propio.
Incluso en ese escenario de deficiencias como un obstáculo para realizar su labor, “aquí en el servicio estamos seguras porque trabajamos con lo que tenemos con los familiares, y siempre hemos dado resultados”.