VIDEO: Textos para hacer hablar a las piedras

El Consejo Consultivo del Centro Histórico de San Luis Potosí edita actualmente 17 libros cuya temática son diferentes visiones sobre el acontecer del primer cuadro de la ciudad a lo largo de sus 429 años de existencia. Un esfuerzo extraordinario e inédito.

El presidente del Consejo Consultivo del Centro Histórico de San Luis Potosí, Horacio Sánchez Unzueta narra la anécdota con tono molesto. Señala que paseando por la Plaza de Fundadores se le ocurrió entrar en la cercana sucursal de una cadena de librerías de fama nacional. Preguntó por libros sobre la ciudad y grande fue su decepción al escuchar a los empleados comentarle que no tenían ninguno.

Pidió a los encargados que corrigieran dicha situación porque considera que no es posible que los visitantes no tengan acceso a ningún material en existencia sobre la urbe en la que se encuentran.

Reconoce que los interesados en libros de o sobre San Luis Potosí deberán acudir a la librería de la UASLP o a El Colegio San Luis, en donde hay una mayor variedad, aunque cada vez son menos abundantes los títulos.

EL RESCATE DE LO MATERIAL

Explica Sánchez Unzueta que a lo largo de la historia de la ciudad, cada generación que la ha habitado ha tenido su oportunidad de hacer algunas contribuciones para el Centro Histórico.

Lo anterior se ha visto desde la construcción de los primeros edificios, templos como el de San Francisco, San Agustín o El Carmen o las Cajas Reales, Palacio de Gobierno y hasta las alhóndigas, la última de las cuales es la que sigue en pie hasta nuestros días. 

En este contexto, lamenta que ha habido épocas de calamidad, la última de las cuales la ubica en los años sesenta del siglo pasado. Recuerda que en aquella tal época fueron destruidas muchas de las fincas de la época virreinal de gran valor arquitectónico e histórico.

“Le sucedió a San Luis Potosí como al resto del país. Probablemente, la más espantosa de sus expresiones —y está mal que yo lo diga— es el Hotel Panorama, una caja de concreto y cristal totalmente descontextualizada. Para construirlo hubo que destruir una finca extraordinaria como las que ha habido ahí, cerca de la Plaza de Fundadores”, dijo.

Recordó también el Hotel Nicoux que no fue derribado. Sánchez Unzueta explica que se desmontó piedra por piedra y se lo llevaron a una hacienda del señor Hernández Pons, dueño de Herdez, y quien lo compró porque ahí se enamoró. 

La actual generación, integrantes del Consejo Consultivo del Centro Histórico, lleva doce años trabajando en el rescate del primer cuadro de la Capital y en dicho esfuerzo el avance reportado asciende a 70% del perímetro “A”, que corresponde al San Luis Monumental.

Explica que rescate significa renovar la infraestructura, las redes sanitarias y de agua potable. También se retiran asfaltos y pisos de concreto para instalar adoquines en su lugar y en las aceras se han incorporado elementos que garantizan la movilidad universal. 

También se ha cambiado la iluminación y se ha aplicado una paleta vegetal, además de que se ha emprendido el rescate y la rehabilitación de fachadas de edificios  para contribuir a su conservación.

Todo esto, señala, es muy caro, pero por fortuna en el sexenio anterior se contó con el apoyo del Presidente, quien se comprometió a apoyar las gestiones del Centro Histórico con una inversión de 800 millones de pesos.

Lo restante, estima el exgobernador, requiere de un presupuesto de 600 millones de pesos, los cuales se han solicitado y se está a la espera de una respuesta positiva.

LO INTANGIBLE

Señala Sánchez Unzueta que la labor de conservación es interminable, pero tiene clara la certeza de que para mantener el valor del Centro se requiere de dos cosas: que esté habitado y que haya diversas actividades económicas.

Señala que todo ese esfuerzo estaría incompleto si no se hubiera tomado en cuenta el llamado patrimonio intangible. Por esta razón, el Consejo Consultivo tomó la decisión de crear el Programa de Becas “Rafael Montejano y Aguiñaga”.

Sánchez Unzueta afirma que mientras más conozcamos el Centro Histórico, a través de los libros actualmente en edición, será más atractivo visitar San Luis Potosí y más las actividades económicas como uno de los ejes de conservación.    

Hasta el momento se han emitido dos convocatorias de investigación las cuales han tenido una respuesta “inusitada de 240 propuestas de proyectos de investigación sobre 14 temas”.

Reconoce que los recursos, obviamente no alcanzan para todos y por ello, a través de profesores investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y El Colegio de San Luis, se hizo la selección de los mejores proyectos de investigación, los más viables para mejor conocer el Centro Histórico.

Sobre las investigaciones y su posterior publicación, Sánchez Unzueta reflexiona “los libros hacen que las piedras hablen, porque las piedras son mudas”. Estéticamente, agrega, hay un mensaje, un diálogo con los seres humanos, pero no es suficiente.

En el Centro Histórico han transcurrido los mayores sucesos de la historia de México. Todos tienen un referente en el Centro de San Luis Potosí, asegura Sánchez Unzueta. “Esto hay que darlo a conocer, son elementos intangibles que le dan un mayor valor a lo tangible y a la recuperación de la identidad de nosotros como potosinos”.

Explica que fuera del Centro de la ciudad, el trazo urbano de San Luis Potosí capital, se asemeja mucho al de otras ciudades del país y del mundo. “Algo que nos da identidad es el Centro Histórico y por ello la importancia de impulsar su historiografía”.

En dos años, el Consejo publicará 30 nuevos títulos sobre el conocimiento del Centro Histórico. “Esto nunca se había dado y esperamos que esto continúe, porque en la medida en que se dé a conocer habrá una mayor promoción”.

Se le pregunta al presidente del consejo si los nuevos libros serían una especie de continuación de la llamada Biblioteca de Historia Potosina, una serie de libros elaborados por la Academia de Historia Potosina. 

“El padre Montejano fundó la Academia de Historia Potosina y la academia publicó folletos. Yo publiqué un par o tres, no me acuerdo, porque yo era fan del padre Montejano. Trabajé en el archivo y nos gustaba bastante esto, entonces ya él fue un impulsor muy importante; primero impulsó la integración del Archivo Histórico del Estado que no existía”, recuerda.

Al igual que los libros de la Biblioteca de Historia Potosina, las nuevas publicaciones están dirigidas a un público abierto y así será su difusión. “Todos los libros los vamos a subir a la red para que los consulte quien quiera. Tenemos una página muy exitosa del Consejo del Centro Histórico es muy amplia y puedo asegurarles que es la mejor del país, está muy bien y a través de las redes sociales vamos a subir todos los libros y la distribución (física) se hará por los canales tradicionales, las librerías”, explicó.

Se tiene planeado hacer la presentación oficial del fondo editorial en agosto, como parte de la celebración del aniversario de la ciudad.

DIFUSIÓN Y CONTINUIDAD

El presidente del consejo informa que como parte de sus labores, “promovimos el establecimiento de la plataforma internacional con los mayores centros históricos de América Latina y España. Tenemos una red de 14 centros históricos, ya llevamos dos mesas de diálogo con estos centros históricos y el próximo 3 de junio vamos a tener la tercera mesa para conocer la experiencia de conservación y restauración de La Habana, Cuba”. 

Revela sobre San Luis Potosí: “yo se los digo no sin pena, que en esos 14 centros históricos y estoy hablando de La Habana; Antigua, Guatemala; Cusco y Lima, Perú; Santo Domingo, Panamá, Barcelona y Sevilla, entre otros, nadie sabía dónde estaba San Luis Potosí”. 

Considera por ello que es muy importante darle la dimensión internacional al Centro Histórico porque eso tiene muchas consecuencias, tanto en turismo, como en comercio, pero sobre todo en colaboración con otras universidades y otros centros de investigación, además de empresas.

“Estamos muy motivados porque ya les presentamos convenios de colaboración que se han tardado por la pandemia. Esto ha retrasado la celebración de los convenios pero hemos adoptado la estrategia de la mesas de diálogo y nos ha ido muy bien”, dijo.

Para este nuevo conocimiento de patrimonio que aportará el fondo editorial del Centro Histórico “ya tenemos una ventana de proyección que son los centros de América Latina más importantes y de España”.

Se la plantea al presidente del Consejo Consultivo una realidad innegable, que con los cambios de gobierno las prioridades y los proyectos cambian. 

“La discontinuidad es el sello de la casa entre mexicanos”, puntualiza antes de citar una anécdota. “Hace muchos años vino el expresidente Miguel de la Madrid, entonces director del FCE, y tuvimos una cena con empresarios. Uno le preguntó que se sentía ser expresidente”.

De la Madrid, agrega, “respondió que le informaron que en Veracruz habían descubierto una nueva zona arqueológica y encontraron diez figuras de sacerdotes descabezadas. De la Madrid preguntó entonces a los arqueólogos por qué todas estaba sin cabeza y le contestaron que para que el nuevo gobernante pudiera gobernar tenía que cortarle la cabeza al anterior”.

El exgobernador saca una conclusión de la narración: que es una tradición muy mexicana destruir todo lo anterior, “ahora decimos que fue el maldito neoliberalismo. Todos los males son culpa de los 30 años anteriores”.

Y abunda, para que un presidente se legitimara había que meter a La Quina a la cárcel o a Elba Esther o a Eugenio Méndez Docurro o a Jorge Serrano, exdirector de Pemex.

“Esa es la lógica de la política mexicana anacrónica que vivimos, entonces es muy difícil dar continuidad a proyectos”, explicó. 

La única manera de lograr una estabilidad es a través de la sociedad civil porque a ella le tiene sin cuidado los cambios de gobierno. “Si es una sociedad civil organizada, fuerte, las iniciativas pueden sobrevivir a los gobiernos y a las pandemias”. 

Señala que por ello el Consejo está integrado por alrededor de cien instituciones. “Aquí ya se va a retirar el Arzobispo, pero habrá uno nuevo muy pronto y no va a desaparecer el arzobispado… previsiblemente”, bromea. 

Las instituciones de la sociedad civil, confía, son las que permitirán la continuidad de las iniciativas.

Ojalá y así sea.