A dos días de los comicios, la violencia electoral se registró en seis municipios de la entidad, con hechos como el ataque armado al domicilio de una candidata en Axtla, un enfrentamiento en Matlapa, las denuncias por presuntos levantones a aspirantes en Villa de Reyes, la quema de un vehículo de un pariente de un abanderado de Huehuetlán y los señalamientos de que en Vanegas, las autoridades fueron enteradas del clima violento que terminó con un asesinato y no hicieron nada, entre otros.
Al deterioro de la civilidad electoral se le suman los temores de electores en tres municipios, que tendrían como respuesta anuncios de un incremento de elementos militares en la vigilancia de las elecciones.
En Axtla, la madrugada de ayer, el domicilio de la candidata a diputada federal prulirominal del PRI, Frinné Azuara Yarzábal, fue allanado por encapuchados, que realizaron disparos, hiriendo a un pariente de la aspirante.
En Matlapa, un enfrentamiento entre priistas y panistas acabó en una balacera que dejó tres heridos.
En Villa de Reyes, tanto la candidata a diputada federal del PRD, Erika Briones Pérez, y el aspirante a reelegirse como alcalde, el priista Juan Gabriel Solís Ávalos, presentaron sendas denuncias de secuestro ante la PGJE. El tricolor ligó a la perredista en los hechos, mientras que ella señaló a la policía de ese municipio de la zona Centro.
La camioneta del hermano del candidato a presidente municipal por Morena en Huehuetlán, fue incendiada por un grupo de personas que supuestamente vigila que no se compren votos.
En Vanegas, reciente escenario del asesinato del coordinador de la campaña panista a la alcaldía, fuentes informaron que desde hace tres semanas y ante el clima de inseguridad, el Ayuntamiento había pedido el apoyo a autoridades estatales, sin que fuera atendida.
En respuesta a los hechos violentos ocurridos en la Huasteca en víspera de la elección, el representante del Gobierno del estado en la Huasteca Antolín Etienne Rivera señaló que además de los policías estatales, se sumarán a las labores de vigilancia militares del 36 Batallón de Infantería. El funcionario estatal reconoció que hay “focos rojos” en la zona.